Human hands holding global earth ball. Sustain earth concept. Love nature. Save the planet. . High quality photo

La economía circular es crucial para abordar desafíos ambientales y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, un informe reciente revela que solo el 7.2 % de la economía global es circular. Ante este panorama, se necesita una colaboración global con el fin de cambiar esta tendencia.

POR DENISSE TORRICO

dtorrico@stakeholders.com.pe

En un mundo cada vez más consciente de los desafíos medioambientales y la necesidad de un desarrollo sostenible, la economía circular emerge como una herramienta fundamental en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos por las Naciones Unidas en el 2015.

Esta hoja de ruta, para un futuro mejor, abarca una amplia gama de desafíos globales, desde la erradicación de la pobreza hasta la igualdad de género, pasando por la acción climática. En ese sentido, la economía circular no solo se relaciona con al menos 8 ODS, sino que también es transversal a varios de ellos, creando un efecto multiplicador. Es decir, no se limita a las metas ambientales, sino que abarca aspectos sociales y económicos, garantizando que el desarrollo sostenible sea inclusivo y equitativo.

Para ello, busca cambiar el paradigma económico tradicional (extraer, fabricar y desechar), por un ciclo continuo de producción y consumo en el que se minimiza el desperdicio y se maximiza el valor de las materias primas en diversos procesos productivos.

La brecha de circularidad y la necesidad de colaboración global

 Según el Circularity Gap Report 2023 (Informe sobre la Brecha de Circularidad 2023, CIRCLE ECONOMY & Deloitte), basado en datos oficiales del 2018, la economía global es solo un 7.2% circular. Es de esperar que esta cifra no muestre una mejora en los últimos años debido al aumento de la extracción y el uso de materiales vírgenes.

Para avanzar hacia un sistema global circular, se requiere una colaboración sin precedentes entre sectores y países de todo el mundo. De esta manera, el informe señala que “los principales desafíos en la transición hacia una economía circular pueden incluir la reconfiguración de las cadenas de valor, la alineación de la circularidad con los intereses empresariales, la promoción de comportamientos circulares y el diseño de políticas efectivas”.

A pesar de los compromisos para aumentar la resiliencia, abordar el cambio climático y crear vías de desarrollo sostenible, las opciones sociales, políticas y económicas actuales están trabajando en sentido contrario. Esto no solo pone en peligro la consecución del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, sino que también obstaculiza el progreso hacia el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos para transformar nuestro mundo en favor de un mejor futuro para las siguientes generaciones.

“Los principales desafíos en la transición hacia una economía circular pueden incluir la reconfiguración de las cadenas de valor”.

Cumplir con la Agenda 2030, una misión que apremia

De acuerdo con Jorge Álvarez, oficial del Programa de Sostenibilidad Ambiental del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), la economía circular se alinea estrechamente con varios ODS de la Agenda 2030. Entre ellos, destacan el ODS 12 (Producción y Consumo Responsables), el ODS 13 (Acción por el Clima) y el ODS15 (Vida de Ecosistemas Terrestres), donde este enfoque puede desempeñar un papel crucial.

“Los ODS están en sintonía con los objetivos de la economía circular que buscan mantener el valor y preservar las existencias de materiales, componentes y bienes, y permiten un mejor desempeño económico y ecológico”, indica.

Jorge Álvarez – Oficial del Programa de Sostenibilidad Ambiental del PNUD

Para Álvarez, alcanzar las metas de reducción de residuos, conservación de recursos y acción climática es una de las contribuciones más destacadas de este enfoque.

Pero ¿qué hace falta? Entre los objetivos, aumentar el uso de materiales secundarios debe ir acompañado de un enfoque sistémico para la gestión inteligente de materiales, permitiendo hacer más con menos, usarlos durante más tiempo y sustituirlos por materiales regenerativos gestionados de forma sostenible.

Al adoptar un modelo que maximice el valor extraído de nuestros valiosos recursos, podemos garantizar el bienestar de las generaciones presentes y futuras, respetando al mismo tiempo los límites de nuestro planeta”, afirma Álvarez.

Añade que construir una economía circular es imperativo para reducir nuestra huella ambiental, lograr la neutralidad climática y entregar un planeta saludable a las generaciones futuras: “La transición hacia la economía circular será sistémica, profunda y transformadora, y requerirá la colaboración de todas las partes interesadas a nivel nacional, regional, local e internacional”, indica.

Por otro lado, de acuerdo a Cristhian Abanto, Sustainable business development manager en Deuman, además de esta misión ambiental, la economía circular tiene el potencial de generar empleo: “En el contexto peruano, la formalización es un desafío primordial que debemos abordar”, señala.

Cristhian Abanto – Sustainable business development manager en Deuman

¿Qué se requiere para obtener verdaderos resultados? Según Abanto, lo que el país necesita son cambios significativos en magnitud. “Ya no basta con ejemplos exitosos. Necesitamos cambios sustanciales, ya que la economía circular debe abarcar todos los ámbitos y eventos”, sostiene.

Asimismo, indica que es fundamental las alianzas entre instituciones públicas y privadas. “Las alianzas no se pueden repetir todas, cada una es particular. Se trata de pensar soluciones específicas para problemas específicos”, finaliza.







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.