Construyendo el camino hacia el desarrollo social y económico

Uno de los grandes desafíos del Bicentenario corresponde a lograr un desarrollo económico que tenga un enfoque más inclusivo. Aunque no hay una fórmula exacta, la respuesta podría encontrarse en los pilares de la educación, salud e infraestructura, según señala César Fuentes, director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN.

POR ILLARI LOAIZA CÓRDOVA
iloaiza@stakeholders.com.pe

En los últimos 20 años el Perú ha tenido un crecimiento económico bastante sólido a pesar de las diversas adversidades a las que se ha tenido que enfrentar, sobre todo a nivel político. Sin embargo, la desigualdad aún es un tema pendiente en la agenda del país, sobre todo de cara al Bicentenario.

César Fuentes, Director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN

La pandemia ocasionada por el Covid-19 no solo trajo consigo una enfermedad, sino que también reveló muchas de las carencias que tenemos como sistema. “A pesar de las desgracias personales que han ocurrido, de alguna u otra manera hubo un ‘despertar’, y darse cuenta de estos temas es sumamente importante”, comenta César Fuentes, director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN.

“Lo que hemos tenido en el Perú en los últimos 20 años ha sido un crecimiento sostenido y armónico. Desde el punto de vista histórico hemos recuperado una tasa de crecimiento promedio entre el 5 y 6%, que es sumamente necesaria para un país como el Perú”, afirma Fuentes.

Asegura que en general se ha tenido un puntaje positivo en relación con el crecimiento económico, excepto por la caída de 11 puntos que implicó la paralización de actividades debido a la pandemia. Además, es a raíz de esta crisis que se hicieron más notorias algunas de las insuficiencias del actual sistema.

“El desarrollo significa no solamente crecer, sino que también todos los sectores, especialmente sociales, se desarrollen. En concreto, la relación del Estado con el ciudadano y con los stakeholders a nivel nacional se establece a través de vínculos en tres áreas: educación, salud e infraestructura. Justamente es en esas áreas donde el Perú ha estado bastante más carente”, explica Fuentes.

De acuerdo con su análisis, no se ha trabajado lo suficiente en las áreas de educación, salud e infraestructura como para asegurar una calidad en aquellos servicios para el ciudadano, siendo estas de suma importancia para lograr un desarrollo más parejo

“Considero que ese es el desafío de las próximas décadas. Es decir, si se trata de un borrón y cuenta nueva, yo creo que hay una clara carencia en esas tres áreas”, menciona.

Fuentes considera que si lo que se busca es cerrar la brecha de desigualdad que existe en la actualidad, se debe poner énfasis en dichos sectores. Al respecto, indica que a través de mayores oportunidades educativas de calidad, una atención en salud efectiva y una infraestructura que conecte al país, los menos afortunados, cuyos recursos son más limitados, tendrán oportunidades para superar su situación en búsqueda de un mejor futuro.

“El desafío después de 200 años de independencia es que los peruanos se sientan ciudadanos, todos. Desde los menos favorecidos hasta los más favorecidos en una sociedad que es, en esencia, pluricultural y multiétnica”, asegura Fuentes.

Asimismo refiere que integrar a una sociedad tan diversa también representa todo un reto. Pero ¿cuál debe ser el primer paso? Fuentes opina que todo empieza por conocer la diversidad cultural, geográfica y étnica que nos rodea. Sin embargo, afirma que el racismo y el clasismo son los principales problemas que impiden esta integración. “No indicar que existe este problema es un error. Hay que señalar que existe y posteriormente trabajarlos a través de la educación”, acota.

“Cada peruano tiene una idea del Perú muy particular. Lo mejor sería que esta idea particular del país sea compartida. Los países que han logrado cerrar estas brechas han logrado que su ciudadano esté integrado a la idea de país, de Nación y de inclusión, pero también de fusión. Ese es un desafío que tenemos en los próximos años”, comenta.

Los desafíos para los próximos años

El año 2020 impactó fuertemente en el sector educativo, impidiendo que muchos niños puedan continuar con sus clases. Uno de los mayores inconvenientes para desarrollar una educación a distancia corresponde a la falta de conectividad digital en una gran parte del país.

Sobre este tema, Fuentes explica que cerca del 60% de la población peruana, en general, tiene acceso a internet, ya sea a través de un plan de datos móviles o con un servicio contratado. Sin embargo, subraya que el panorama en las viviendas disminuye y se vuelve más crítico.

“Aproximadamente el 40% de hogares en el Perú tienen acceso a internet. Esto significa que el 60% de los niños en el país no pueden tener clases en su hogar”, asegura.

De igual manera menciona que estas problemáticas se observan más en las áreas rurales que en las zonas urbanas.
“Ahí tenemos otro problema importante. El COVID-19 ha mostrado los abismos entre la sociedad rural y el mundo urbano. Y esta es una brecha que se tiene que cerrar lo más rápido posible”, precisa.

A su juicio, la brecha digital es solo una de las tantas que existen entre las zonas rurales y urbanas, pero el contexto actual ha hecho que se tome más importancia a la conectividad digital para evitar cualquier situación de riesgo ante el contagio del virus.

Sobre la infraestructura existente, Fuentes menciona que la geografía del país implica otra complicación. Sin embargo, cree que se debe poner por delante la idea de integración social y nacional. Además, menciona que la falta de carreteras y vías de acceso afecta a la comunicación de las personas, y por ende el concepto de ciudadanía e identidad se ve perjudicando también.

Para trabajar todo ello, Fuentes aclara que la solución no estaría en darle un aumento de presupuesto a estos sectores. Actualmente, el presupuesto en educación bordea cerca del 20%, que es uno de los más altos en América Latina, pero se necesita una mejor ejecución del gasto.

“La realidad es trabajar con los recursos que se tienen, que no son pocos tampoco, y que implica en esencia mejorar la eficiencia y la calidad en el rubro de educación y salud. Hay que ser bastante más prolijos en el gasto”, puntualiza.