Por Stakeholders

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Representantes de organismos internacionales solicitaron poner en el centro de la agenda pública a la educación escolar, para así favorecer a una recuperación económica y también social en la región.

La vuelta a clases presenciales es esencial para una recuperación económica y social en Latinoamérica y el Caribe, así lo ha señalado recientemente Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante un importante evento regional.

En el Primer Seminario Regional de Desarrollo Social: Educación en América Latina y el Caribe, además otros representantes, como de la UNICEF, UNESCO y de los gobiernos, compartieron esta visión, dado que se sabe que, según información del Banco Mundial, el cierre de escuelas significaría una pérdida de 1,7 billones de dólares en el futuro.

Esta cantidad representa el 16 % del PBI de toda la región.

“El costo de esto es abrumador para los niños y adolescentes, y para la productividad futura de sus países. Más allá del impacto inmediato, las consecuencias financieras de la crisis educativa impactarán las economías de la región en los próximos años”, indicó Jean Gough, directora regional de UNICEF.

Gran parte de la explicación se encuentra en la ausencia de niños, niñas y adolescentes en las aulas en plena pandemia. Y es que, agregó Gough, dos de cada tres de ellos vienen enfrentando el cierre total o parcial de las escuelas en la región.

Lo anterior se traduce en que 86 millones de estudiantes aún continúan lejos de las aulas. Esta situación pone en peligro la productividad de los países en el largo plazo, debido a que se afecta la calidad de la enseñanza y, peor aún, hace a los pequeños más vulnerables a redes de trabajo infantil, detalló Gough.

Protección social y salud mental

En el ámbito social, las escuelas cumplen un rol fundamental en la protección y monitoreo en el contexto en el que viven los menores de edad en la sociedad, sobre todo en una región en la que sus derechos se suelen infringir, señaló por otro lado Bárcena.

Para ella, lamentablemente la agenda política pública no ha puesto en el centro a la educación a la hora de tomar medidas en la actual pandemia y en el proceso de recuperación.

Añadió que cerca del 99 % de estudiantes de la región experimentaron, por lo menos, un corte de las clases presenciales equivalente a 40 semanas, es decir un año académico.

El daño a la salud mental y emocional es otra consecuencia que se deriva de la pandemia. La representante de la Cepal dijo que el exceso de exposición a internet, así como el aislamiento social obligatorio, han sido factores que han influido al respecto.

La pérdida de familiares, añadió por otro parte, también ha configurado un ‘golpe’ emocional para los escolares de la región, ya que se conoce que el 14 % de ellos han visto a sus cuidadores ser víctimas mortales del Covid-19.

“Es imperativo que las estrategias de continuidad y retorno educativo prioricen el bienestar socioemocional de toda la comunidad escolar, no sólo de los estudiantes, sino de los docentes y de las familias que han estado sobrecargados con la pandemia”, refirió Bárcena.

Vía ONU Noticias.







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