Se reconoce un progreso de la inclusión financiera en el Perú. Desde la experiencia de la federación, ¿qué diagnóstico hacen respecto al tema?
Como federación podemos observar avances importantes en el acceso; sin embargo, aún hay una brecha importante en educación financiera, especialmente en las zonas rurales y periurbanas. Muchos peruanos cuentan con productos financieros, por ejemplo, según ENAHO del INEI, el 60 % de peruanos de 18 años o más tiene una cuenta en el sistema financiero.
¿Esa mayor presencialidad no necesariamente se traduce en beneficios tangibles para los peruanos?
La presencia del sistema financiero ha crecido de 94 % a 95 % impulsadas por canales digitales, lo que facilita el acceso; pero el uso informado de productos, especialmente de créditos o transacciones digitales, siguen siendo un desafío que requiere de acompañamiento.
Por eso, para nosotros la educación financiera significa no solo el acceso, sino comprensión y uso responsable de los servicios financieros, fortaleciendo hábitos de ahorro, creación de presupuesto y sobre todo prevención de riesgos digitales.
Las cajas municipales han sido históricamente un canal clave de inclusión financiera para mype y población no bancarizada. ¿Qué prácticas o modelos considera que han sido más efectivos para lograrlo?
Lo que ha venido funcionando en las Cajas Municipales es una combinación que parece simple, pero es potente: la cercanía, el conocimiento del cliente y soluciones construidas sobre necesidades reales. La inclusión no solo se logra “colocando productos”, sino entendiendo cómo vive y produce el microempresario, además acompañándolo con soluciones que le generen valor.
¿Han sido importantes las articulaciones con otras entidades también?
Una de las palancas más claras y concretas ha sido la articulación con aliados internacionales. Por ejemplo, con water.org hemos impulsado WaterCredit, producto destinado netamente al acceso al agua y saneamiento, mejorando la calidad de vida de miles de peruanos. Además, con la Alianza Francesa para el Desarrollo hemos puesto en marcha “credimicroreservorio”, producto que permite gestionar sosteniblemente el agua en zonas rurales.
¿Qué otros productos a la medida y sostenibles han podido desarrollar?
Otro claro ejemplo es la evolución hacia productos sostenibles, como biocrédito, que financia actividades agrícolas y económicas incorporando criterios ambientales y de sostenibilidad. Por el lado de vivienda, la articulación de soluciones financieras para ayudar a hogares a acceder a proyectos de vivienda con apoyo técnico y financiero.
Estas experiencias con aliados muestran que cuando la inclusión se orienta a problemas reales, el impacto es mucho más profundo y sostenible.
«Uno de los pilares clave para consolidar un sistema más inclusivo y sostenible es potenciar la digitalización».

¿Qué rol viene desempeñando la Federación Peruana de Cajas Municipales en la promoción de la educación financiera y cómo se articula este trabajo con las propias cajas, el Estado y otros actores del ecosistema?
En nuestro rol articulador, ayudamos a ordenar los esfuerzos del sistema de Cajas Municipales, a escalar buenas prácticas y a conectarlas con aliados que aportan metodología, asistencia técnica y experiencia internacional. Un ejemplo concreto es “Tu Caja Te Cuenta”, nuestra plataforma de educación financiera gratuita orientada a elevar capacidades en temas clave.
Sin formación en capacidades financieras, el uso de productos puede ser solo un saludo a la bandera…
El enfoque responde a una prioridad país, la política nacional de inclusión financiera reconoce que elevar capacidades financieras es fundamental para profundizar el uso de servicios financieros. Según esta política, no basta con que haya acceso, sino que el uso y la calidad deben incrementarse con educación y protección al usuario.
La FEPCMAC, trabaja coordinadamente con las Cajas Municipales, el Estado y organismos internacionales para que estos esfuerzos de inclusión sean sostenidos.
En su opinión, ¿por qué el acceso a servicios financieros no siempre se traduce en una inclusión financiera efectiva?
Porque tener acceso no garantiza el uso, beneficio ni bienestar financiero. Según reporte de la SBS sobre inclusión financiera, el 62 % de los adultos en el país ya cuenta con al menos un producto financiero al primer semestre de 2025, una parte importante de este segmento no utiliza esos productos de manera regular o adecuada.
¿Qué ajustes o acciones son necesarios para cerrar esa brecha?
Cerrar esta brecha exige productos más simples, educación continua y atención o acompañamiento personalizado. En ese contexto, soluciones como nuestra billetera gremial juegan un rol importante, facilitar pagos cotidianos y transacciones digitales en un entorno seguro, pero su impacto dependerá de que se promueva su uso con educación financiera, medidas de protección al usuario y mucho enfoque a la seguridad digital.
Mirando hacia los próximos años, ¿qué reformas o iniciativas considera clave para consolidar un sistema de cajas municipales más inclusivo, sostenible y alineado con el desarrollo económico local?
Uno de los pilares clave para consolidar un sistema más inclusivo y sostenible es potenciar la digitalización, pero con enfoque humano. Iniciativas tecnológicas como nuestra billetera gremial son pasos importantes, pero deben articularse con estrategias que cierren brechas de uso real. Además, la colaboración con el Estado, el regulador, y la cooperación internacional continuará permitiendo diseñar productos financieros que respondan a necesidades de desarrollo local, desde agua y vivienda hasta resiliencia productiva.









