Además, en el 14 Simposium Internacional del Oro, Plata y Cobre, que se realiza del 10 al 12 de mayo, se dialogó sobre la creciente demanda mundial de metales como el cobre, lo que puede generar una mejor economía en favor de las personas. 

En su primer día de jornada, en el 14 Simposium Internacional del Oro, Plata y Cobre se desarrollaron importantes ponencias sobre el potencial de la minería para incidir en el desarrollo económico de las naciones, especialmente en un país como el Perú que goza de un gran bagaje para aprovechar al respecto.

Durante la sesión “Geopolítica, economía global y cambios”, el exministro de Economía, Luis Castilla mencionó que Perú adoptó la hiperglobalización en sectores como comercio, inversiones, en una economía basada en el sector privado y también en buenas políticas a pesar de tener instituciones ineficientes. 

El director de Videnza Consultores resaltó lo logrado en los últimos treinta años en el país, desde el año 1993 hasta antes de la pandemia. Comentó el crecimiento del PBI per cápita peruano, el cual se multiplicó siendo uno de los de mayor crecimiento en América Latina, así como destacó otros aspectos.

“Perú tuvo la caída más grande de pobreza de 40 puntos en tres décadas, la desigualdad bajó a diferencia de otros países, las exportaciones se multiplicaron por 12, las de minería por 16, la inflación fue una de las más bajas en la región con 2,5 %”, agregó. 

Sin embargo, también subrayó todo el impacto negativo a raíz de la pandemia de la COVID- 19, situación que se ve agravada con la creciente polarización política en el acontecer nacional.  Ante ello, propuso la interrogante de cómo poder afrontar este panorama a Dani Rodrik, de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard.

El reputado economista turco dijo que primero se debe brindar un mecanismo de seguridad económica en el país. Hizo un recuento por algunas características de la economía peruana, entre ellas el alto índice de informalidad, la falta de presencia en mercados competitivos a partir de la desindustrialización y más.

De igual manera, hizo énfasis en el rol que el Estado debe cumplir para generar más empleo: “Tenemos que repensar el papel del Estado. Este no puede ser simplemente más redistribución o más transferencias, aunque eso aún tiene cierta función”.

Añadió que, en esa línea, debe hallarse la forma en la que el Estado pueda asociarse con el sector privado, con los empresarios para así producir más puestos de trabajo. En esto último, sugirió aumentar la productividad de pequeñas y medianas empresas. Entre las alternativas mencionó la entrega de mejores créditos, el asesoramiento en los procesos de comercialización,  el impulso de la nueva tecnología, etc.  

Foto: 14 Simposium del Oro, Plata y Cobre

Alta demanda del cobre al 2040

Precisamente, en el propósito de generar una verdadera economía para el desarrollo, la minería se erige como una gran vía para el país. Rubén Arratia, director de investigación de metales básicos y preciosos de Woodmackenzie, habló sobre la creciente demanda que tendrán insumos metálicos, entre los que se encuentran el cobre. 

“La demanda de cobre se ve extraordinaria para los próximos 20 años; subiendo  de 31 millones de toneladas, que es el mercado actual, a 46 millones  de toneladas al 2040”, detalló el especialista en una de las sesiones. 

Ante la interrogante de a qué se debe esta mayor demanda, explicó que el crecimiento poblacional mundial es uno de los factores cruciales, ya que en los últimos 30 años se ha incrementado en 2500 millones los habitantes del planeta. 

Otro aspecto determinante lo marca la transición energética, en la que el cobre es importante en el desarrollo de vehículos eléctricos o el despliegue de energías renovables como la solar y la eólica, por ejemplo. 

“El 40% de la demanda adicional que se va a dar por cobre es debido a la transición energética”, puntualizó.

A lo anterior, Arratia agregó que el aumento también se da por el ‘envejecimiento’ de los yacimientos mineros porque sus leyes van cayendo a casi una velocidad del 2 % anual. Se calcula que para el 2040 se van a necesitar más o menos 7 millones de toneladas solamente por el desgaste de estas fuentes de minería. 

“Eso implica que va a ser necesario invertir 250 mil millones de dólares en el mundo para poder suplir esta demanda”, remarcó.

A pesar de las expectativas, instó a que se puedan destrabar muchos proyectos en el Perú, los cuales pueden contribuir a aprovechar esta coyuntura futura en la minería, con la finalidad de generar más empleos y desarrollo económico. 

Para él, (los proyectos) “están paralizados porque no se logra tener un acuerdo de progreso entre las comunidades y las empresas. También hay ONG que todavía no llegan a comprender que, así como el capitalismo, la minería ha cambiado. Es totalmente diferente, usa una mejor tecnología”, finiquitó.

A su turno, Joe Bormann, director general de CFA de Fitch Raitings y otro de los ponentes, se mostró expectante con que la industria minera sea vital para propiciar un verdadero cambio. En este marco, enfatizó también en que será esencial mejorar las relaciones con las comunidades.

Además, propuso mejorar la información que se proporciona en cuanto al riesgo climático en el sector a los stakeholders, con el objetivo de abrir más campo de acción a los proyectos y generar más aceptación a los mismos.

“El mundo va a necesitar más litio, níquel, y en ese sentido tiene que haber un cambio de percepción que ayudaría a un cambio de oferta”, sostuvo. 







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