La mitad de los hogares con niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe Oriental redujeron el tamaño de las porciones de comida para los adultos.

Tres años después, muchas familias de América Latina y el Caribe siguen luchando por recuperarse de la pandemia, según una encuesta regional realizada por UNICEF. 

La mitad de los hogares con niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe Oriental redujeron el tamaño de las porciones de comida para los adultos, y uno de cada diez hogares redujo el tamaño de las porciones de alimento para los niños, niñas y adolescentes.   

Las familias no solo comen porciones más pequeñas, sino que también se saltan comidas. En la encuesta, el 15 por ciento de los hogares con niños, niñas y adolescentes declararon comer menos de tres comidas al día, frente al 8 por ciento de 2019, antes de la pandemia.   

“El shock de la pandemia está lejos de haber terminado. Muchos padres siguen luchando por recuperar los empleos que perdieron durante la pandemia y no tienen la posibilidad de poner suficiente comida en los platos de sus hijos”, dijo Youssouf Abdel-Jelil, director del organismo para la región.  

Según la encuesta, solo el 60 por ciento de los adultos de los hogares con niños, niñas y adolescentes trabajan, frente al 67 por ciento de antes de la pandemia. Para muchos el trabajo es precario: El 37 por ciento de los hogares con niños, niñas y adolescentes dependen de ingresos informales.   

Aunque las necesidades de las familias más vulnerables persisten, la encuesta reveló que solo el 24 por ciento de los hogares con niños, niñas y adolescentes reciben actualmente algún tipo de ayuda gubernamental, frente al 43 por ciento en 2020. La alimentación, el empleo y la atención médica son las principales demandas de las familias.   

“Los niños, niñas y adolescentes deben estar en el centro de las políticas nacionales de protección social, para ayudarles a ellos y a sus familias a recuperarse y prosperar”, añadió Abdel-Jelil.  

UNICEF hace un llamado a los gobiernos para que sigan invirtiendo en los niños, niñas y adolescentes, y dando a sus familias el apoyo que necesitan para reducir los efectos de la pobreza a lo largo de toda la vida.







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