Solo en 2021 se registraron más de 300 casos de abuso sexual; y entre enero y junio de 2022, fueron más de 140 casos. Los migrantes se enfrentan a asaltos, desapariciones y violencia sexual.

Group of migrants in protective masks standing in queue while waiting for donation food

Por Stakeholders

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Intentar cruzar el tapón del Darién es toda una tortura para las migrantes, quiénes deben soportar abusos sexuales en las Estaciones de Recepción de Migrantes (ERM) del Gobierno de Panamá y durante el trayecto por la selva; de acuerdo con la denuncia interpuesta por las Naciones Unidas estos delitos habrían sido cometidos por parte de funcionarios del Servicio Nacional de Migración (SNM) y del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront).

Según la ONU, el personal del SNM y del SENAFRONT habría solicitado intercambios sexuales a las mujeres y niñas alojadas en la ERM de San Vicente que carecen de dinero para transportarse hasta Costa Rica; estos les ofrecen subir a los autobuses coordinados por las autoridades panameñas para que puedan viajar hacia la frontera con Costa Rica, se lee en el documento.

La organización hace fuertes cuestionamientos contra el gobierno de Panamá por el manejo de la crisis humanitaria del Darién. Además de denunciar violencia sexual, asegura que hay personas realizando trabajos forzados a fin de obtener los medios para pagar los 40 dólares que cuesta el bus. “Está claro que no se les brinda alternativas a las personas migrantes para que puedan abandonar las ERM”, añade la ONU.

Privados de su libertad

Al menos 248.000 migrantes atravesaron la peligrosa selva que separa a Colombia de Panamá, en su mayoría venezolanos, ecuatorianos y haitianos durante el 2022. Muchos fueron víctimas de asaltos, desapariciones y violencia sexual. En 2021 se registraron más de 300 casos de abuso sexual; y entre enero y junio de 2022, fueron más de 140 casos.

Al llegar a territorio panameño, los migrantes son alojados en las ERM, que supervisa el Servicio Nacional de Migraciones y el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). Al llegar ahí están privados de su libertad, ya que no están autorizados a salir de dichos centros, a menos que sean trasladados por las autoridades panameñas hacia la frontera con Costa Rica.

De acuerdo con el informe de la ONU, hay casos de familias retenidas por más de 3 meses en las estaciones por falta de documentos. “A las personas que solicitan asilo en Panamá tampoco se les permitiría salir de las ERM hasta el final del procedimiento, que puede extenderse por varios meses. 

Además, las condiciones de estos espacios son deplorables e insalubres. No hay separación de espacios para mujeres, niños, esto afecta su seguridad y protección.

Una de las soluciones es mejorar la respuesta para investigar los casos de violencia contra las mujeres que es uno de los problemas más graves en esa ruta migratoria. 

La ONU también menciona que ha recibido información acerca de personas que han protestado por las malas condiciones y terminan detenidas, sin asistencia legal y sin comunicación con sus familiares durante varios días. “Se ha alegado también que los agentes de Senafront habrían recurrido a un uso excesivo e indebido de la fuerza.







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