«De la RSE a la Sostenibilidad: ¿Por qué ha cambiado el modelo?» Por Alberto Molina

ALBERTO MOLINA RUZICANIN
Coordinador Centro de Liderazgo, Ética y Responsabilidad Social (CLERS). Universidad del Pacífico.


En los últimos años, en algunos espacios de reflexión en el ámbito empresarial se manifiesta que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) está dejando su lugar a la Sostenibilidad. No es la primera vez que esto sucede, ya se han planteado diferentes modelos que pretenden reemplazar a la RSE; entre ellos, la Filantropía Estratégica, la Creación de Valor Compartido o la Estrategia de No Mercado.

El cambio de modelo hacia la Sostenibilidad puede ser más de lo mismo; por ello, para descartar las dudas se desarrollará un pequeño análisis conceptual entre la RSE y la Sostenibilidad.

La norma ISO 26000, que es una guía para adoptar e integrar la responsabilidad social en las organizaciones, define a la responsabilidad social como la “responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y acciones ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente que contribuya al desarrollo sostenible…”

Para lograr una mayor comprensión de esta definición se analizarán dos términos clave: responsabilidad e impactos.

De acuerdo a la Real Academia Española (RAE), la responsabilidad es la “cualidad de ser responsable” y ser responsable significa estar “obligado a responder de algo o por alguien”. Si vinculamos este término con la definición de la RSE, entonces las empresas estarían obligadas a responder no solo por sus actos, sino por sus impactos ante sus grupos de interés y la sociedad. Pero, ¿qué significa que las empresas deben responder por sus impactos? Significa que deben asumir los efectos colaterales producidos por una o más acciones de la organización. Y generalmente, las principales acciones que generan impactos sociales y ambientales se desarrollan alrededor de la estrategia principal del negocio.

Con respecto a la Sostenibilidad, a la fecha el término no tiene una definición consensuada. La RAE cita a la Sostenibilidad como una actividad o proceso que se puede “… mantener durante largo tiempo sin agotar recursos o causar grave daño al medioambiente”. Además, es común relacionar a la Sostenibilidad con el Desarrollo Sostenible, definida esta última por la Comisión Bruntland como “el desarrollo que permite satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.

Los términos clave que se desprenden del párrafo anterior se relacionan con los procesos de largo plazo, el uso adecuado de los recursos y la sociedad actual y futura. En el sector empresarial, estos términos se agrupan en tres dimensiones: económica, social y ambiental.

Es decir, la sostenibilidad empresarial se orienta hacia iniciativas que contribuyan positivamente a estas tres dimensiones; sin embargo, su marco es general y orienta la acción hacia iniciativas que pueden escapar del ámbito de influencia de las empresas y alejadas de sus principales actos e impactos.

Luego de este breve análisis de conceptos, es importante mencionar que el modelo de RSE tiene una propuesta sólida pero no es comprendida por un importante número de organizaciones. Aún se habla de voluntariedad cuando la responsabilidad implica obligatoriedad en la respuesta por los actos e impactos ocasionados. Su falta de comprensión no permite la adecuada implementación; por ello, la RSE se utiliza más como una estrategia de marketing, un medio para obtener reputación o greenwashing.

En conclusión, el modelo de Sostenibilidad no es la evolución de la RSE, es más un nombre atractivo que se está posicionando en el sector empresarial. La RSE ya incorpora al Desarrollo Sostenible en su definición y su modelo de gestión favorece el camino hacia una sociedad más justa, equitativa y desarrollada en armonía con el medioambiente.

 

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