Pasamos buena parte del día en nuestros espacios de trabajo, pero las necesidades de las personas dentro de ellos han cambiado. Según EsSalud, el 84% de los 927 trabajadores evaluados en Lima presentó algún grado de estrés laboral, factores como la carga de trabajo, las exigencias emocionales, la falta de autonomía y las relaciones interpersonales también tienen un peso importante.
“El espacio de trabajo dejó de ser únicamente el lugar donde se ubican los escritorios y equipos. Hoy debe responder a diferentes momentos de la jornada y a las necesidades de personas que trabajan de manera distinta, ya sea concentrándose individualmente, colaborando con otros equipos o alternando entre espacios presenciales y remotos. Por eso, pensar en el entorno como parte de la experiencia laboral resulta cada vez más relevante para las organizaciones”, explica Javier Merino, gerente general de Growyard.
La disposición del mobiliario y de las estaciones de trabajo adquiere mayor importancia cuando las personas pasan varias horas realizando sus actividades en un mismo espacio: en 2025, Sunafil registró 145 denuncias relacionadas con ergonomía y brindó orientación a 8,801 trabajadores en esta materia. A esto se suma que un mismo trabajador puede necesitar concentración, reuniones, colaboración o momentos de pausa durante una jornada, por lo que los espacios empiezan a incorporar ambientes con distintas características en lugar de concentrar todas las actividades en un único lugar.
El avance de los modelos híbridos añade otra capa a este cambio: ya no se trata únicamente de contar con un escritorio asignado, sino de disponer de espacios que permitan elegir dónde y cómo desarrollar cada actividad.
Esta tendencia también se refleja en otros indicadores: el 70% de los trabajadores en Perú experimenta estrés crónico y uno de cada seis presenta burnout, según el Instituto Nacional de Salud Mental. A ello se suma que Sunafil brindó asistencia técnica a 608 empresas en materia de ergonomía durante 2025. A nivel global, la OMS estima que la depresión y la ansiedad generan 12 mil millones de días de trabajo perdidos cada año.
“El desafío para las empresas ya no consiste únicamente en decidir cuántos puestos de trabajo necesitan, sino en entender qué experiencia quieren generar cuando sus equipos están en la oficina. A medida que las formas de trabajar continúan transformándose, los espacios tendrán que acompañar ese cambio y encontrar un equilibrio entre las necesidades del negocio y las nuevas expectativas de quienes los utilizan”, concluyó Merino.









