La inteligencia artificial está dejando de ser una proyección sobre el futuro del trabajo para convertirse en una herramienta presente en las organizaciones. Mientras el Gobierno peruano evalúa adaptar el marco laboral frente al avance de la IA, la robotización y la automatización, las empresas enfrentan otro desafío: preparar a las personas para un cambio tecnológico que ya está ocurriendo.
Un estudio preliminar de Talana, muestra que 71,3% utiliza herramientas de inteligencia artificial de manera habitual en su trabajo: 25,9% las emplea todos o casi todos los días y 45,4% algunas veces por semana. Sin embargo, esta adopción no necesariamente está acompañada por las organizaciones. Solo 22,6% señala que su empresa cuenta con una política clara de uso de IA y que esta es comunicada activamente, mientras que otro 13,9% afirma que existe una política, pero es poco conocida.
La brecha también se evidencia en la capacitación. Apenas 18,9% de los trabajadores recibió formación formal sobre el uso seguro de inteligencia artificial, mientras que 49,2% no ha recibido capacitación, pero manifiesta interés en recibirla. Entre las principales dificultades para incorporar estas herramientas aparecen la privacidad de los datos (27,2%), la falta de capacitación (26,2%) y la falta de presupuesto (21,4%).
El nuevo reto de RR.HH.: acompañar la velocidad del cambio
Para Daniel Abusabal, Country Manager de Talana en Perú, la discusión sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo debe ir más allá de la regulación y considerar también la capacidad de las organizaciones para acompañar a sus equipos.
“La conversación sobre el futuro del trabajo no puede centrarse únicamente en qué reglas debemos crear para la inteligencia artificial, sino también en qué tan preparadas están las organizaciones para acompañar a las personas que ya la utilizan. La tecnología avanza rápidamente, pero su adopción sostenible requiere capacitación, políticas claras y una gestión de personas capaz de acompañar ese cambio”.
El estudio muestra, además, que la adopción de IA está siendo impulsada principalmente por los propios trabajadores: entre quienes utilizan estas herramientas, 53,4% lo hace mediante cuentas gratuitas y 23,5% paga personalmente una suscripción, mientras solo 23,1% cuenta con una licencia o suscripción financiada por su empresa. Esto revela que la incorporación de estas soluciones está avanzando incluso sin una participación directa de las compañías.
Es así que, Recursos Humanos adquiere un papel cada vez más estratégico, ya que la transformación no pasa únicamente por incorporar nuevas tecnologías, sino por definir criterios para su uso, fortalecer las capacidades de los equipos y establecer mecanismos que permitan gestionar sus riesgos. La ruta para las empresas será cerrar esta brecha y lograr que la evolución tecnológica avance de la mano con una gestión de personas preparada para el nuevo entorno laboral.









