La iniciativa busca incluir los gastos educativos como deducción del Impuesto a la Renta, ayudando a reducir el costo de formación para trabajadores y sus familias.

Por Stakeholders

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Estudiar, llevar un curso o buscar una especialización podría tener un nuevo incentivo para los trabajadores. Un proyecto de ley presentado en el Congreso plantea que los gastos destinados a la educación del trabajador y sus familiares puedan ser considerados para reducir el Impuesto a la Renta.

La propuesta busca incluir los servicios educativos dentro de las deducciones adicionales y permitir que se tome en cuenta el 10% de estos gastos, dentro del límite establecido para este beneficio, que en 2026 llega hasta S/16,500. La iniciativa considera la formación del trabajador, su cónyuge o conviviente y sus hijos menores de 25 años.

“Los beneficios laborales están evolucionando. Ya no se trata únicamente de ofrecer incentivos económicos, sino de entender qué necesitan las personas para desarrollarse y proyectarse profesionalmente. La educación puede cumplir justamente ese papel: ser un beneficio que impacta tanto en el presente del colaborador como en sus oportunidades futuras. Si esta propuesta avanza, también será una oportunidad para que las empresas revisen cómo pueden acompañar ese proceso desde sus propias políticas de beneficios y desarrollo”, señala María Jesús Lamarca, CMO and Corporate Affairs de Rankmi, software de gestión de talento.

La importancia que tiene la formación para los trabajadores también se refleja en el Pulso Aprendizaje 2026 de Rankmi. El estudio encontró que 4 de cada 10 trabajadores en Perú se capacitan mensualmente, mientras que la capacitación obtiene una valoración de 9.1 sobre 10 entre los participantes peruanos. La investigación recogió 2,543 respuestas de Perú y 7,628 respuestas válidas en total entre los mercados analizados.

Estos resultados muestran que seguir aprendiendo ya forma parte de la vida laboral de muchas personas. Sin embargo, todavía existe una diferencia entre el valor que los trabajadores le dan a la capacitación y las oportunidades que reciben para acceder a ella. A nivel regional, el estudio encontró que 17.7% de los trabajadores se capacita solo una vez al año y 7.9% nunca recibe formación. En Perú, esta última cifra es menor: solo 4.4% señala que nunca se capacita.

Para las áreas de Recursos Humanos, este escenario abre una conversación sobre cómo ampliar la propuesta de beneficios para los colaboradores. El apoyo para estudios, cursos, certificaciones o programas de especialización puede complementar beneficios más tradicionales y responder a una necesidad que va más allá de la compensación económica: contar con oportunidades para crecer profesionalmente. También permite que las empresas conecten sus iniciativas de bienestar con el desarrollo de las capacidades que necesitan sus equipos.

“Más allá de que el proyecto avance en el Congreso, la discusión plantea una oportunidad para repensar el papel de los beneficios laborales. La educación puede convertirse en una herramienta para acompañar las distintas etapas de la carrera de una persona y generar oportunidades que tengan impacto tanto dentro como fuera de la organización. Las habilidades cambian constantemente, facilitar el aprendizaje puede ser una forma concreta de construir relaciones laborales con una mirada de largo plazo”, concluyó Lamarca.

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