La Reserva Nacional de Lachay inició por primera vez una evaluación científica de la fenología del amancae (Ismene amancaes) mediante el uso de cámaras trampa, herramienta tecnológica que permitirá obtener información inédita sobre una de las especies más emblemáticas de la costa peruana.
Catalogada como vulnerable y con distribución restringida en las lomas costeras, esta flor posee un profundo valor cultural y natural para el país.
Innovación en conservación de la flor de Amancaes
La iniciativa coincide con la temporada de floración del amancae y forma parte de las acciones de conservación impulsadas en este ecosistema protegido, ubicado a 105 kilómetros al norte de Lima.
Aunque las cámaras trampa son ampliamente utilizadas para estudiar fauna silvestre, su aplicación en el seguimiento de especies vegetales representa un método innovador para registrar procesos biológicos difíciles de observar de manera continua.
“Las cámaras trampa permitirán registrar de forma permanente los procesos de floración y fructificación, identificar potenciales polinizadores, documentar especies asociadas y detectar posibles amenazas naturales que afecten la regeneración de la planta”, señaló David Orosco, jefe de la Reserva Nacional de Lachay.
Actualmente se desconocen aspectos fundamentales relacionados con la fenología del amancae y los factores ecológicos que influyen en su reproducción y supervivencia. Los resultados de esta evaluación permitirán diseñar estrategias de conservación y aportar información inédita sobre una especie que forma parte del patrimonio natural peruano.
Los investigadores esperan que los hallazgos contribuyan a fortalecer la protección de las lomas costeras y garantizar la permanencia del amancae para las próximas generaciones.
El valor cultural y ecológico de la flor de Amancaes en Lima
La flor de amancaes fue durante siglos uno de los símbolos naturales más representativos de Lima y alcanzó notoriedad nacional al ser inmortalizada en el vals José Antonio de Chabuca Granda.
Asimismo, la Reserva Nacional de Lachay conserva más de 5,000 hectáreas de lomas costeras que cada invierno se transforman en un oasis verde en medio del desierto; entre ellas el crecimiento de la flor de Amancaes.
Un dato poco conocido es que esta especie puede requerir más de dos años para completar su proceso de desarrollo antes de producir una floración visible, lo que incrementa la importancia de comprender su dinámica ecológica y las amenazas que enfrenta.
Este fenómeno natural atrae a visitantes, fotógrafos y observadores de aves interesados en conocer uno de los ecosistemas más singulares de la costa peruana.









