El impacto de la inseguridad en la vida cotidiana de los peruanos se refleja cada vez más en la economía local. Según el Sexto Reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia, elaborado por el Banco de Ideas Credicorp y el BCP en alianza con CHS Consultora, el porcentaje de ciudadanos que ha sido testigo del cierre o restricción de actividades de bodegas, peluquerías, restaurantes y farmacias pasó de 32 % en 2025 a 45 % en 2026.
La capital concentra el mayor impacto, con 59 % de los limeños reportando cierres de negocios en sus barrios. El fenómeno afecta a todos los niveles socioeconómicos y, según los autores del informe, está erosionando las bases de la vida económica y social del país. “La inseguridad no se limita al temor por la integridad física: está cerrando negocios, retrayendo ingresos familiares y deteriorando la salud mental de millones de peruanos”, advirtió Ricardo Valdés, exviceministro del Interior y coautor del reporte.
¿Qué otros áreas han sido afectadas por la extorsión en el Perú?
El estudio también muestra un incremento en los efectos psicológicos. La proporción de adultos que considera que sus niveles de ansiedad y estrés aumentaron por la inseguridad pasó de 75 % en 2025 a 78 % en 2026, con mayor incidencia en el norte del país y en áreas urbanas del interior.
El informe presentó el nuevo Índice del Crimen Violento (IDCV), que suma homicidios y feminicidios consumados y fallidos. Entre enero y mayo de 2026 se registraron 1,054 casos a nivel nacional, con una tendencia al alza impulsada por los homicidios fallidos. Ica aparece como la región más afectada en relación con su población, mientras que San Antonio de Putina (Puno) alcanzó una tasa de 92.89 casos por cada 100,000 habitantes, vinculada a la minería ilegal.
El sector transporte es el más golpeado por la violencia. Entre enero y mayo se documentaron 131 homicidios y homicidios fallidos contra conductores, cobradores y pasajeros, concentrados principalmente en Lima y Callao, y en menor medida en Piura, La Libertad e Ica. La investigación identificó corredores metropolitanos específicos que conectan Lima Norte y Lima Este con el sur de la ciudad, donde distritos como San Juan de Miraflores y Villa El Salvador registran una concentración de ataques en horario nocturno.
La extorsión continúa siendo un delito prácticamente impune. “En ocho años, con casi 23,000 presos más en el sistema penitenciario, el número de internos por extorsión apenas pasó de 1,328 a 1,498. Es como si nada se hubiera movido”, señaló Carlos Basombrío, exministro del Interior y coautor del reporte.
El informe confirma que la inseguridad no solo amenaza la integridad física, sino que está debilitando la economía, la salud mental y la estabilidad social del país.









