La edición 2026 del Mundial de la FIFA recae sobre Canadá, Estados Unidos y México como países anfitriones, siendo la primera vez que se realiza en tres países. Sin embargo, las críticas no han estado exentas, debido a que el protagonismo recae en territorio estadounidnse, que alberga 78 de los 104 partidos.
Desde su inicio, México y Estados Unidos han enfrentado distintos cuestionamientos por denuncias de violaciones a los derechos humanos. Diversas organizaciones y especialistas advierten que el torneo se convierte en un escenario de Sportswashing, práctica que busca limpiar la imagen de gobiernos cuestionados a través de grandes eventos deportivos.
¿Por qué acusan a Estados Unidos y México de sportswashing en el Mundial 2026?
A meses de iniciar el torneo, las críticas se centraron en las políticas migratorias de Donald Trump, que generaron polémica antes de que el balón empezara a rodar.
Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch, lamentó la situación en Estados Unidos: “Es lamentable que en este contexto, siendo Estados Unidos una de las tres sedes, pues se esté dando un escenario de violación sistemática de derechos humanos en contra de comunidades migrantes, muchas de las cuales han sido detenidas arbitrariamente, deportadas abusivamente en violación de sus derechos”, declaró a RFI.
Las decisiones del mandatario norteamericano han afectado directamente al campeonato. El árbitro somalí Omar Artan, considerado el mejor colegiado africano en 2025, no pudo ingresar a Estados Unidos debido a las restricciones impuestas a Somalia y a otros 40 países. Además, la selección de Irán trasladó su sede a Tijuana por el riesgo de concentrarse en suelo norteamericano en medio de la guerra con Washington.
Goebertus subrayó que el certamen debería servir como catalizador para que la comunidad internacional presione al Gobierno mexicano en la búsqueda de desaparecidos y en la implementación de una política de seguridad y justicia efectiva.
La polémica se intensificó con el silencio de la FIFA, que incluso otorgó a Trump un premio de la paz creado especialmente para él, tras no recibir el Nobel. El presidente de la organización, Gianni Infantino, pidió “relajarse” a los críticos y aseguró que trabajan “entre bastidores” para encontrar soluciones.
El Mundial como herramienta de sportswashing
“El Mundial no es solo el mayor evento del fútbol, es también el mayor escaparate publicitario del planeta, la máquina de sportswashing más eficiente que existe”, explicó Ángel Badillo, profesor de la Universidad de Salamanca e investigador principal del Real Instituto Elcano.
Además, denunció la “securitización sin precedentes” de las ciudades sede, con el despliegue del ICE pese a los intentos del Congreso de frenar la actuación de la policía migratoria durante el torneo.
“El objetivo de Trump es utilizar el Mundial y su cobertura informativa para normalizar el aparato de seguridad interior”, recalcó el investigador, quien recordó que la FIFA arrastra un historial de corrupción, con el FIFA Gate y la caída de Sepp Blatter como ejemplo más visible.
El sportswashing consiste en utilizar el deporte para limpiar la imagen pública o política de gobiernos cuestionados. Badillo recordó que Rusia 2018 y Catar 2022 fueron ejemplos claros de esta práctica, y que Trump busca replicarla: “Para él, es un escaparate global de cierto interés”.
Para el sociólogo Fernando Segura Trejo, señaló a RFI, que esta práctica tiene antecedentes en distintos países: “Hay reiterados ejemplos, desde la Alemania nazi, podemos ir a la Argentina dictatorial de 1978 con el Mundial, podemos ir a las críticas que se le hicieron a Catar, un país con leyes tan severas y con tradiciones tan diferentes a las que estamos acostumbrados en Occidente”.
Aunque el mandatario ha reconocido en varias ocasiones que no tiene gran interés por el fútbol, sí entiende su impacto global. Por eso ha afirmado que este campeonato es “un triunfo personal” y que será “el más exitoso de la historia”, lo que le permitiría blanquear su gestión.









