El Mundial de fútbol de la FIFA vuelve a captar la atención, tras cuatro años de espera, de millones de hinchas en todo el mundo y de los inversionistas. Recientemente, un estudio revela que las derrotas de una selección nacional en el Mundial no solo afecta a la moral de los hinchas; también tiene un impacto directo en los mercados financieros.
Dicho trabajo, publicado bajo el nombre de Sports Sentiment and Stock Returns, analizaron más de 1.100 partidos internacionales en 39 países y concluyeron que las bolsas nacionales tienden a caer tras las derrotas futbolísticas. Los investigadores Alex Edmans, Diego García y Øyvind Norli señalaron que en partidos de eliminación directa, las pérdidas bursátiles del día siguiente alcanzaron hasta 0,5 %, una variación significativa para un índice nacional en una sola jornada.
El ánimo colectivo como variable económica
El estudio sostiene que el fútbol es uno de los pocos eventos capaces de provocar cambios emocionales masivos y simultáneos en gran parte de la población de un país. Esa alteración del estado de ánimo se traduce en decisiones de inversión menos racionales, lo que explica la caída de los mercados tras una derrota.
Los autores escriben que es «difícil imaginar otros eventos regulares que produzcan cambios de humor tan sustanciales y correlacionados en una gran proporción de la población de un país».
Para responderla, los autores analizaron el comportamiento bursátil posterior a victorias y derrotas en la Copa del Mundo, la Eurocopa, la Copa América y la Copa Asiática. El patrón apareció de forma consistente. Mientras las victorias no generaron un efecto estadísticamente relevante, las derrotas estuvieron asociadas con retornos negativos al día siguiente.
El análisis se realizó en 1.162 partidos internacionales de fútbol considerados relevantes para el estado de ánimo de los aficionados, disputados por 39 países entre 1973 y 2004. De ese total, 638 terminaron en victoria y 524 en derrota.
Los investigadores observaron que el comportamiento de las bolsas variaba según el resultado deportivo. Tras una victoria, la rentabilidad promedio apenas alcanzó 5 puntos básicos, mientras que después de una derrota descendió a -18,4 puntos básicos.
El impacto se intensificaba en los partidos más relevantes. En las 524 derrotas analizadas, la caída bursátil anormal promedio fue de 21,2 puntos básicos; en los 138 encuentros de eliminación directa, el descenso llegó a 38,4 puntos básicos; y en las 56 derrotas de eliminatorias mundialistas alcanzó 49,4 puntos básicos.
El patrón fue consistente en toda la muestra y mostró que las pérdidas eran mayores en los partidos decisivos, con caídas superiores en eliminatorias respecto a la fase de grupos y en esta última frente a los clasificatorios. Según el estudio, el impacto económico de una derrota futbolística equivale a una rentabilidad anormal superior al 7 % en términos mensuales.
Los autores concluyen que «las derrotas en partidos de fútbol tienen un efecto negativo económica y estadísticamente significativo sobre el mercado bursátil del país perdedor».
¿Por qué pesan más las derrotas en los Mundiales?
La evidencia mostró que las derrotas pesan más que las victorias. La literatura psicológica revisada por el estudio indica que los fracasos deportivos generan reacciones emocionales más intensas, un patrón que también se observa en otros ámbitos del comportamiento humano.
Ese patrón también apareció en los mercados financieros. Las victorias apenas alteraron los rendimientos bursátiles, mientras que las derrotas sí provocaron movimientos significativos. De acuerdo con el estudio, «no encontramos evidencia de un efecto correspondiente después de las victorias para ninguno de los deportes que estudiamos».
La diferencia se hizo más evidente en los partidos de eliminación directa. Una victoria permitía que la selección continuara en el torneo, mientras que una derrota ponía fin inmediato a su participación. Esa condición aumentaba la carga emocional del resultado y explica por qué las caídas bursátiles fueron más pronunciadas en las fases decisivas de las competiciones internacionales.
«Las derrotas en partidos de fútbol tienen un efecto negativo económica y estadísticamente significativo sobre el mercado bursátil del país perdedor», señalaron los autores.
En los encuentros de eliminación directa se añade un elemento adicional: mientras ganar permite seguir avanzando, perder significa quedar fuera de inmediato. Esa diferencia explica por qué las mayores caídas bursátiles se registraron tras los partidos decisivos de la Copa del Mundo. El estudio también evaluó si las caídas podían justificarse por factores económicos como menor productividad, reducción de ingresos comerciales o disminución del consumo, pero concluyó que la magnitud de los movimientos era demasiado grande para explicarse solo por esos canales.
Los autores interpretan que el efecto responde al impacto de los resultados deportivos sobre el estado de ánimo de los inversionistas. Así, cada Mundial, Eurocopa o Copa América ofrece nuevos episodios que confirman una relación capaz de extender las consecuencias de una derrota mucho más allá del marcador final.









