Las micro y pequeñas empresas (Mypes) representan uno de los pilares de la economía peruana. Sin embargo, muchas de ellas continúan enfrentando barreras que limitan su crecimiento, desde largos plazos de pago hasta dificultades para acceder a financiamiento, capacitación o procesos corporativos cada vez más complejos.
Para Ornella Paz, jefa de Proyectos del Frente MYPE de Es Hoy, el desafío pasa por transformar la manera en que las grandes y medianas empresas se relacionan con sus proveedores, entendiendo que el fortalecimiento de las Mypes genera beneficios para toda la cadena de valor.
“Lo que hacemos a través de Compromiso Mype es acompañar a la gran y mediana empresa para que pueda adoptar prácticas concretas de relacionamiento responsable con sus proveedores Mype”, explica.
La iniciativa, impulsada por Es Hoy, busca promover vínculos comerciales más sostenibles e inclusivos a través de un marco metodológico basado en cinco principios de relacionamiento responsable.
“Creemos que es una apuesta estratégica para que las empresas puedan construir junto con sus Mypes proveedoras cadenas de valor más sostenibles y más inclusivas para todos los que forman parte de ellas”, señala.
Uno de los principales hallazgos que ha identificado el programa es que muchas empresas aún desconocen las características y necesidades de sus proveedores de menor tamaño. Por ello, el primer paso consiste en caracterizarlos y segmentarlos para comprender mejor sus capacidades y oportunidades de desarrollo.
“La gran y mediana empresa tiene la oportunidad de identificar dentro de su portafolio cuáles son esas micro y pequeñas empresas, qué capacidades tienen y qué necesidades también tienen”, sostiene Paz.
Según explica, reconocer a las Mypes como socios estratégicos permite establecer relaciones de largo plazo y desarrollar acciones más efectivas para fortalecerlas.
El impacto de pagar a tiempo
Entre las prácticas con mayor impacto destaca la reducción de los tiempos de pago. Si bien la legislación peruana establece pagos a 30 días para proveedores Mype, algunas empresas han decidido ir más allá.
“Ya tenemos empresas que han establecido políticas de pago a 15 días e incluso a 7 días porque saben cuál es la naturaleza de una micro y pequeña empresa y que no puede estar esperando pagos a 60, 90 o 120 días porque es irreal”, afirma.
La evidencia respalda esa afirmación. De acuerdo con el estudio realizado por 60 Decibels a 227 Mypes proveedoras, el 85% de aquellas que recibieron pagos en menos de 30 días reportó mejoras en productividad, mientras que más del 66% pudo cumplir oportunamente con sus obligaciones financieras, laborales y comerciales.
Para Paz, el acceso a liquidez sigue siendo uno de los factores más determinantes para la sostenibilidad de estos negocios.
Procesos simples y capacitación relevante
La especialista advierte que muchas veces los problemas no están relacionados únicamente con financiamiento, sino también con procesos corporativos poco adaptados a la realidad de las Mypes.
“Hay Mypes proveedoras a las que se les rebota la factura hasta tres o cuatro veces porque no saben cómo completarla o cómo subirla a una plataforma digital de la empresa tractora”, comenta.
Aunque puedan parecer detalles operativos menores, explica que estas dificultades terminan afectando directamente la productividad y la capacidad de cobro de los pequeños negocios.
Por ello, otro de los pilares de Compromiso Mype es la transferencia de capacidades, promoviendo programas de formación alineados con las necesidades reales de los proveedores.
“No buscamos programas escritos desde un escritorio. Lo que buscamos es que la gran empresa escuche cuáles son esos puntos de mejora que tienen sus Mypes proveedoras”, señala.
La investigación muestra que el 79% de las Mypes recibió capacitación y que el 95% de ellas mejoró su gestión empresarial, especialmente en aspectos relacionados con finanzas, cumplimiento de entregas e innovación.
Hacia un estándar nacional
Mirando hacia adelante, Paz considera que el siguiente paso será fortalecer la articulación entre el sector privado y el Estado para convertir estas buenas prácticas en una política de alcance nacional. “La pregunta que nos surge es cómo logramos que este estándar empresarial evolucione a nivel país”, plantea.
Desde su perspectiva, instituciones como el Ministerio de la Producción podrían jugar un rol clave en la masificación de modelos que ya están demostrando resultados concretos en productividad, competitividad y confianza.
“Tenemos un primer caso de 17 empresas. Ahora el desafío es cómo llevarlo hacia una realidad nacional donde el Estado pueda reconocer que este estándar está generando beneficios e impacto positivo”, concluye.
Los resultados del estudio evidencian que prácticas como los pagos oportunos, la capacitación, el acceso a financiamiento y la comunicación transparente no solo fortalecen a las Mypes, sino que también generan cadenas de suministro más sólidas. Una señal de que la sostenibilidad empresarial empieza, muchas veces, por la relación con quienes hacen posible el negocio desde su primer eslabón.









