Cada día, miles de toneladas de residuos se generan en ciudades como Lima y Callao. Una parte importante de su recuperación depende del trabajo de recicladores que, pese a su rol clave para evitar que plásticos, cartones y vidrios terminen en rellenos sanitarios o espacios públicos, aún operan en gran medida desde la informalidad. Sin embargo, algunas historias empiezan a mostrar otra cara del reciclaje: la que surge cuando capacitación y acompañamiento permiten fortalecer pequeños negocios, generar empleo y abrir nuevas oportunidades para familias y comunidades.
Ese es el caso de Maribel Ramos y Carmen Mateo, quienes forman parte de ReciCrece, programa impulsado por la ONG Aprenda con el apoyo de Coca-Cola Perú. En Chorrillos, Ramos lidera Inversiones Fabian & Jack Jack, empresa dedicada al prensado y comercialización de plástico PET. Antes de incorporarse al programa, el negocio operaba con ingresos variables y escasa planificación. Con el acompañamiento técnico recibido, la empresa mejoró sus procesos administrativos y operativos, reorganizó su local e incorporó herramientas de planificación y control. Hoy, Ramos proyecta el crecimiento de una operación más estructurada y con mayor capacidad de desarrollo.
En Ventanilla, Mateo lidera Thicaa Negocios PET, con más de diez años de experiencia en la comercialización de botellas PET prensadas. Gracias a ReciCrece, la empresa incorporó nuevas líneas de producción, fortaleció sus procesos de formalización y seguridad en el trabajo, además de promover oportunidades laborales para jóvenes, adultos mayores y madres de familia de su comunidad.
En el marco del Día Mundial del Reciclaje, que se conmemora cada 17 de mayo, estas historias buscan visibilizar el rol de quienes integran la cadena formal y los desafíos que enfrenta un sector clave para la gestión de residuos en el país.
“En Coca-Cola tenemos el propósito de refrescar al mundo y hacer la diferencia, así que sabemos la importancia de vigilar todo el ciclo de vida de nuestros envases. Por eso nos aliamos con organizaciones expertas como Aprenda. Con este programa no solo podemos contribuir a una mejor recolección de residuos, sino también ayudar al empoderamiento económico de los recicladores formales, quienes son clave en la cadena de valor de nuestras bebidas”, indicó Daniela Maúrtua, gerente de Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola para Perú y Ecuador.
ReciCrece: acompañamiento y profesionalización
Desde 2020, ReciCrece acompaña a centros de acopio y empresas recicladoras mediante capacitaciones, asistencia técnica y asesoría especializada orientada a fortalecer operaciones y procesos de crecimiento. El programa trabaja aspectos como formalización, gestión administrativa y comercial, seguridad en el trabajo y articulación para la comercialización de materiales reciclables.
“El reciclaje formal en el Perú tiene como protagonistas a los recicladores y a las empresas que, día a día, recuperan materiales y los reincorporan al circuito productivo. Con ReciCrece buscamos justamente acompañarlos en su proceso de profesionalización, fortaleciendo sus capacidades de gestión, seguridad y acceso a mercados. Programas como este demuestran que, cuando organizaciones especializadas y empresas del sector privado trabajan de manera articulada, es posible poner en valor el trabajo de los recicladores y seguir construyendo una cadena de reciclaje más sólida y sostenible para el país”, concluyó Miriam Vásquez, gerenta general de Aprenda.









