Un informe de International Crisis Group advierte que entre 20 % y 25 % de la Amazonía podría llegar a un colapso ecológico por el avance del crimen organizado. El narcotráfico y la minería ilegal de oro han convertido a la selva en epicentro de redes criminales transnacionales, con impactos directos en la biodiversidad y las comunidades indígenas, según publicó Mongabay Latam.

La región enfrenta el desafío de frenar la expansión de mafias que amenazan con transformar la Amazonía en un escenario de crisis ecológica y social.

Por Stakeholders

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La Amazonía se encuentra en un punto crítico. Un informe de International Crisis Group (ICG) advierte que entre 20 % y 25 % de la selva podría llegar a un colapso ecológico debido al avance del crimen organizado, que ha convertido a la región en epicentro de actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal de oro.

“La Amazonía está en riesgo de perder su capacidad de regeneración como selva tropical”, señala el documento publicado por Mongabay Latam.

Crimen organizado y expansión territorial en la Amazonía

El estudio titulado El saqueo de la selva: Blindar a la Amazonía del crimen organizado revela que 67 % de los municipios amazónicos de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela ya registran presencia de grupos criminales.

Estas organizaciones reinvierten sus ganancias en actividades que agravan la degradación ambiental, como el acaparamiento de tierras y la ganadería extensiva.

En Brasil, el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC) controlan rutas de tráfico hacia los puertos de Barcarena y Santos, además de expandirse hacia la minería ilegal en Madre de Dios y la extracción de madera en Loreto y Ucayali.

En Colombia, el ELN y los Comandos de la Frontera dominan plantaciones de coca y minas ilegales, extendiendo su influencia a Perú y Ecuador. En Ecuador, grupos como Los Lobos y Los Choneros disputan violentamente el control de rutas de cocaína y minas de oro, elevando la tasa de homicidios en provincias amazónicas de 10 a más de 50 por cada 100 000 habitantes entre 2021 y 2024.

El informe subraya que la Amazonía se ha convertido en una autopista del narcotráfico, con laboratorios clandestinos en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Los ríos son usados como rutas de transporte hacia los principales puertos.

En Perú, 80 % de las autoridades locales en cinco regiones amazónicas enfrentan investigaciones penales, reflejo de la penetración del crimen en la política regional.

La minería ilegal de oro se ha vuelto incluso más rentable que el narcotráfico. En enero de 2026, el precio alcanzó 170 dólares por gramo, lo que ha transformado más de dos millones de hectáreas de selva en terrenos degradados. El uso de mercurio y cianuro ha generado impactos graves en la salud pública, además de un aumento de la malaria en zonas mineras de Brasil y Venezuela.

Las respuestas y alternativas ante la problemática en la Amazonía

El informe de ICG advierte que las respuestas estatales han sido insuficientes, pero plantea medidas urgentes: cooperación entre guardias indígenas y fuerzas de seguridad, armonización de leyes ambientales en la región, impulso de economías sostenibles como el ecoturismo y la agrosilvicultura, y responsabilidad corporativa internacional para exigir trazabilidad en materias primas como oro y madera.

La Amazonía se encuentra en un punto de inflexión. El crimen organizado ha convertido a la selva en escenario de disputa global por drogas y minerales, con consecuencias que amenazan la estabilidad ecológica y social de la región. “Todavía hay tiempo para actuar, pero la ventana se reduce cada día”, concluye el informe.







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