¿Qué representa para Grupo UNACEM su ingreso al Sustainability Yearbook 2026 de S&P Global y qué lo hizo posible?
Integrar por primera vez el Sustainability Yearbook 2026 de S&P Global y ubicarnos en el Top 10% global de la industria de materiales de construcción tiene un significado muy relevante para Grupo UNACEM, porque valida, con estándares internacionales, una forma de gestionar el negocio en la que la sostenibilidad es parte de la estrategia.
Este reconocimiento es el resultado de decisiones que hemos venido consolidando en el tiempo: integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones, fortalecer la gobernanza y la gestión de riesgos, avanzar en transparencia y mantener una visión de largo plazo alineada a los principales desafíos globales. Más que un hito aislado, refleja una gestión consistente en todas nuestras operaciones.
¿En qué dimensiones ESG han logrado mayores avances y cuáles han sido los principales desafíos?
En 2025 alcanzamos un resultado de 78/100 en la Evaluación de Sostenibilidad Corporativa (CSA), con avances en las tres dimensiones evaluadas. El mayor progreso se dio en la dimensión ambiental, con un incremento de 18 puntos respecto al año anterior, seguido por mejoras en gobernanza y dimensión económica (+11) y en lo social (+5).
Este desempeño refleja una gestión cada vez más estructurada, con avances en la forma en que medimos, gestionamos y reportamos nuestros impactos. Por ejemplo, hemos fortalecido nuestros sistemas de medición bajo estándares internacionales y acompañado esto con una inversión ambiental que superó los S/260 millones en 2025, entre todas las unidades de negocio, orientada a capital, eficiencia y gestión de recursos.
Asimismo, hemos avanzado en la integración de factores ESG en la gestión de riesgos y en nuestros procesos de toma de decisiones de manera transversal, lo que nos permite abordar estos temas de manera más anticipada y consistente.
En cuanto a desafíos, uno de los principales ha sido asegurar una ejecución homogénea en todos los países donde operamos y avanzar en la transición hacia una operación más sostenible en una industria intensiva en emisiones.
¿Cómo ha evolucionado la estrategia ESG de la compañía en los últimos años?
Nuestra estrategia ESG ha evolucionado en los últimos años hacia una integración más clara en el negocio, donde la sostenibilidad es un eje para gestionar riesgos, fortalecer la competitividad en todas las operaciones del grupo a escala regional y así poder generar valor en el largo plazo.
Esta evolución responde tanto a las exigencias del entorno como a una convicción interna: en una industria como la nuestra, el crecimiento solo es sostenible si se gestiona con responsabilidad ambiental, social y de gobernanza.
Hoy contamos con una hoja de ruta hacia la carbononeutralidad al 2050, con metas intermedias al 2030, y con un modelo de gestión basado en cinco palancas estratégicas: la reducción del factor clínker, el uso de combustibles alternativos, la eficiencia energética, la captura y compensación de carbono y la innovación tecnológica. Esto nos permite avanzar de manera con foco en resultados.
«El principal aprendizaje es que los reconocimientos son un resultado de una gestión consistente y coherente».

¿Cómo se traduce la sostenibilidad en valor para los distintos stakeholders?
Nuestra visión de sostenibilidad define la dirección estratégica del Grupo y orienta la forma en que creamos valor a largo plazo y para los públicos que se vinculan con nuestra operación. Se articula a través del propósito, “Unidos crecemos para construir un mundo sostenible”, que expresa nuestro compromiso con una gestión responsable y que nos invita a trabajar con actores externos que también contribuyan al cierre de brechas sociales y generen valor para el negocio y la sociedad.
Un ejemplo claro de lo que menciono se plasma en el proyecto Agua que Transforma Vidas, construido a través del mecanismo estatal de OxI. Este proyecto incluye la construcción y puesta en operación de una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) en el centro poblado Condorcocha, lo cual ha dado como resultado la mejora y ampliación del servicio de agua potable y saneamiento para más de 1,200 personas. Además, en coordinación con el Gobierno Provincial de Tarma, se construyó el puente Matichacra en el distrito de Palca, que ha mejorado la conectividad y reducido los riesgos en épocas de crecidas.
¿Qué herramientas han sido clave para convertir la estrategia en resultados medibles?
Uno de los principales aprendizajes es que la sostenibilidad solo genera resultados cuando se gestiona con la misma rigurosidad que cualquier otra variable del negocio.
En nuestro caso, trabajamos con herramientas que permiten bajar la estrategia a la operación. Utilizamos metodologías como OKR, que traducen los objetivos en metas concretas y medibles, junto con un sistema de seguimiento que involucra a la Alta Dirección. Hemos incorporado estándares internacionales a nuestro sistema de medición los cuales son sumamente exigentes con la entrega de resultados. Además, hemos integrado indicadores financieros y no financieros en la evaluación y compensación de la alta dirección, asegurando coherencia entre la estrategia y la ejecución.

¿Qué rol pueden jugar las empresas peruanas en la agenda global de sostenibilidad?
Las empresas peruanas tienen hoy la oportunidad de evidenciar que la sostenibilidad no es solo una declaración, sino parte de cómo se gestiona el negocio. Creo que la presencia de todas las compañías que están en el S&P Sustainability Yearbook es una clara muestra de esto.
Cuando esta gestión se sostiene en métricas, resultados y transparencia, no solo fortalece a las empresas, sino que también genera mayor confianza en el mercado y en los inversionistas.
El desafío es avanzar hacia una gestión más consistente, donde la sostenibilidad se mida y se integre de manera natural en la toma de decisiones. Ese proceso es clave para posicionar al Perú con mayor solidez en la agenda global.
¿Cuáles son los principales desafíos hacia adelante para el sector?
Uno de los principales desafíos en nuestro sector es avanzar en la descarbonización de una industria intensiva en emisiones, manteniendo al mismo tiempo eficiencia operativa.
Para enfrentarlo, contamos con una hoja de ruta hacia la carbononeutralidad al 2050, con metas al 2030 y acciones basadas en las cinco palancas estratégicas que mencioné anteriormente, las cuales nos permiten trabajar de manera progresiva en eficiencia, innovación y reducción de emisiones.
A ello se suma el reto de sostener una ejecución consistente en los distintos países donde operamos.
¿Qué aprendizaje compartiría con otras empresas que buscan fortalecer su gestión sostenible?
El principal aprendizaje es que los reconocimientos son un resultado de una gestión consistente y coherente.
Lo que marca la diferencia es contar con una visión clara, metas medibles y disciplina en la ejecución. Y también es muy importante que la planta directiva / gerencial de la empresa esté comprometida con este objetivo.
En el Grupo UNACEM, la sostenibilidad no es un discurso, sino que está integrada a la visión internacional de expansión que tenemos como compañía, es esencial para la toma de decisiones en la operación y, sin duda, forma parte de la cultura de los trabajadores.









