En el marco del Día de la Madre, Aracelly Vera, Head of Scotch de South LAC en Diageo, reflexiona sobre los desafíos y aprendizajes de equilibrar la maternidad con un rol de liderazgo regional en la industria de bebidas. Desde su experiencia en Diageo, destaca cómo la empatía, la flexibilidad y el apoyo corporativo han sido claves para construir un balance sostenible entre la vida personal y profesional.

Por Stakeholders

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En el marco del Día de la Madre, ¿cómo defines tu experiencia de ser madre mientras lideras una operación regional en una industria tan dinámica como la de bebidas espirituosas?

Ser mamá y profesional en una época como la que vivimos es un ejercicio constante de equilibrio y reinvención. No lo veo como dos roles separados, sino como facetas que se complementan entre sí.

La maternidad me ha dado una perspectiva mucho más clara: aprender a priorizar y valorar mi tiempo, tomar decisiones difíciles con empatía y mantener la calma incluso en momentos de alta presión. Son comportamientos que aplico tanto en el trabajo como en mi día a día como mamá.

Desde tu posición como Head of Scotch – South LAC en Diageo, ¿cuáles han sido los principales retos para equilibrar la maternidad con un rol de alta responsabilidad?

El principal reto ha sido aceptar que el balance perfecto no existe y que hay que aprender a priorizar sin culpa. Como líderes buscamos la excelencia, pero la maternidad te enseña a ser más flexible, a aceptar que hay días mejores que otros y que está bien.

La industria de bebidas alcohólicas regional es muy dinámica, con muchos viajes, eventos y salidas. Para mí, la clave ha sido la organización y contar con una red de soporte sólida que me permita delegar con confianza y equilibrar ambos roles.

¿Qué prácticas o hábitos te han ayudado a lograr un balance sostenible entre tu vida personal y profesional?

Diageo tiene una filosofía flexible que promueve la productividad, entendiendo que cada persona tiene circunstancias y necesidades distintas. Ese enfoque ha sido fundamental para mí, porque me ha permitido ser una mamá presente y estar en los momentos más importantes para mi hija, sin dejar de liderar con compromiso.

También aprendí a cuidar mis espacios personales y a organizarme con mucha anticipación para poder dedicar tiempo de calidad tanto al trabajo como a mi familia.

Diageo ha impulsado una agenda clara de diversidad e inclusión. ¿Cómo se traduce ese compromiso en apoyo concreto para madres dentro de la organización?

En Diageo Perú, contamos con 61 colaboradores, de los cuales 16 somos madres, lo que hace aún más relevante tener políticas que acompañen estas realidades.

Un gran ejemplo es nuestra licencia familiar extendida. Cuando fui mamá, tuve 6 meses de licencia de maternidad, mucho más de lo que te brinda la ley. Esta política es aplicable tanto para madres como para padres.

¿Consideras que la maternidad ha influido en tu estilo de liderazgo? De ser así, ¿de qué manera?

Definitivamente, la maternidad me ha hecho una líder más empática, más eficiente con mi tiempo y mucho más consciente de la importancia de confiar en mi equipo.

También me enseñó a escuchar más, a entender que cada persona atraviesa momentos distintos y que el liderazgo no pasa por tener todas las respuestas, sino por acompañar y construir en conjunto.

A lo largo de tu trayectoria, ¿hubo momentos en los que sentiste que debías elegir entre tu crecimiento profesional y tu rol como madre? ¿Cómo los enfrentaste?

Sí, hubo momentos retadores. Cuando salí embarazada pensé que mi carrera podría desacelerarse por un tiempo; sin embargo, la empresa donde trabajo me demostró lo contrario. A los pocos meses de mi regreso de posnatal fui promovida de rol, y eso reforzó aún más mi confianza en que la maternidad y el crecimiento profesional sí pueden ir de la mano.

¿Qué mensaje darías a otras mujeres —especialmente madres— que aspiran a posiciones de liderazgo en grandes compañías?

Cada una tiene el poder de construir la maternidad que mejor se adapte a su vida y su crecimiento profesional. He aprendido que la perfección y el control absoluto no existen; lo importante es confiar en una misma, pedir apoyo cuando sea necesario y entender que el liderazgo también se construye desde la autenticidad.

Hoy creo que crecer profesionalmente y ser mamá no son caminos opuestos. En mi experiencia, ambos roles se potencian y me desafían a ser una mejor versión de mí misma cada día.

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