Foto: Esmeralda Aranda

Por Stakeholders

Lectura de:

El telar de cintura, una de las técnicas textiles menos visibilizadas del norte peruano, se prepara para cruzar fronteras. El próximo 19 de mayo, la iniciativa Naturaleza Holística participará en el Festival Internacional de las Artes de la Metrópole de Burdeos, en Francia, llevando consigo no solo una colección de moda, sino una propuesta cultural construida desde la sierra de Piura.

La participación en Burdeos no se limitará a la exhibición de prendas, sino que se planteará como una experiencia integral que busca integrar el proceso artesanal dentro de la puesta en escena, visibilizando en tiempo real el trabajo y la técnica detrás de cada pieza.

Un proyecto con enfoque social y ambiental

El proyecto, liderado por la diseñadora Cecilia Román, nació en 2018 tras su retorno a Ayabaca, tierra de origen de su familia. En ese proceso, identificó un patrimonio textil poco difundido y estableció vínculos con artesanas del centro poblado de Yanchalá, dando inicio a un modelo de trabajo basado en la cocreación y el reconocimiento del saber ancestral.

“Cuando conocí a la señora Elsa y vi todo lo que hacían desde hace años, sin visibilidad ni información, supe que ahí había algo que debía mostrarse. Uno de nuestros objetivos es revalorar nuestra cultura textil, porque muy pocos conocen el telar de la sierra de Piura; muchos creen que solo somos playas y sombreros», comenta Cecilia, a 1,196 kilómetros de distancia, desde el taller donde trabajan.

Naturaleza Holística se desarrolla en un contexto donde la industria textil enfrenta cuestionamientos globales. Actualmente, la industria de la moda genera más de 92 millones de toneladas de residuos al año a nivel mundial.

Frente a ello, el proyecto plantea un modelo alternativo basado en sostenibilidad y economía circular: producción bajo pedido, uso de materiales biodegradables y prendas diseñadas para durar, reparar o reutilizar. A nivel social, el impacto incluye la articulación con más de 20 artesanas y el beneficio indirecto a unas 30 familias, además de programas de formación que han alcanzado a más de 90 personas.

Foto: Esmeralda Aranda

Transmisión cultural y nuevas generaciones

Uno de los componentes centrales del proyecto es la preservación del conocimiento textil. En alianza con organizaciones locales, se impulsa una escuela en Yanchalá donde 37 niños y adolescentes aprenden el telar de cintura, asegurando la continuidad de la técnica.

Como parte de la propuesta para Burdeos, se contempla incluso la elaboración de una prenda colectiva hecha con tejidos realizados por estos estudiantes, lo que refuerza el enfoque intergeneracional del proyecto.

“Queremos que las nuevas generaciones vean que pueden ser artesanos y diseñadores. Que el día de mañana ocupen nuestros lugares», señala Cecilia.

A pesar de su proyección internacional, la participación en el festival enfrenta desafíos logísticos y financieros. La cobertura de pasajes, viáticos y traslados continúa siendo una de las principales limitaciones, por lo que la organización se encuentra gestionando alianzas con empresas e instituciones.

“Muchas veces las artesanas no pueden participar en ferias porque no se cubren los viáticos”, advierte Cecilia. Pero su visión va más allá de una pasarela: “No queremos que esto se quede solo en un desfile. Buscamos generar productos que puedan usarse, comprarse y, sobre todo, dar continuidad a su trabajo”.

A ello se suman problemáticas estructurales como la limitada conectividad en zonas rurales, que dificulta la comunicación comercial, y la baja visibilidad turística de la sierra piurana, factores que inciden en la sostenibilidad del trabajo artesanal.

“El turismo es clave, pero factores como el clima o la falta de promoción dificultan que llegue gente a estas zonas.”, indica.

Una vitrina para el norte peruano

La presencia en el Festival Internacional de las Artes de la Metrópole de Burdeos no solo representa un logro para el proyecto, sino también una oportunidad para ampliar la narrativa sobre la diversidad textil del Perú.

“Es emocionante porque no solo es un evento artístico, sino cultural. Queremos mostrar que el telar también existe en el norte del Perú», precisa.

Desde Ayabaca, el telar deja de ser una práctica local para convertirse en un elemento de representación cultural en escenarios globales. Una transición que, más allá de la moda, pone en agenda la necesidad de reconocer, preservar y proyectar el patrimonio vivo de las comunidades.

LEE TAMBIÉN: Moda sostenible con propósito en Perú: iniciativa busca preservar la cultura Yanesha







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.