En un sector tan sensible como el de los combustibles, ¿cuál es el mayor reto de hacer sostenible una refinería en pleno proceso de transición energética?
Considerando que casi las 2/3 partes de la energía que el país consume proviene de hidrocarburos, el mayor desafío es equilibrar tres objetivos simultáneos cuando hablamos de transición energética y contribución al desarrollo del Perú. A la vez que debemos reducir emisiones (descarbonización), tenemos que garantizar el suministro energético de manera fiable y continua y, al mismo tiempo, mantener precios accesibles para consumidores e industrias.
Este equilibrio exige ser cada día más competitivos y realizar inversiones que son intensivas en capital para adaptar las refinerías para producir, por un lado, combustibles más limpios, de forma que se reduzcan los gases de efecto invernadero producidos durante su uso y, por otro lado, comenzar a visualizar las refinerías como centros multienergéticos que nos permitan satisfacer la demanda de todos los clientes y reducir las emisiones generadas durante los procesos de producción, así como las emisiones indirectas derivadas de la compra y consumo de energía externa.
Refinería La Pampilla ha invertido en proyectos de desulfuración. ¿Qué impacto concreto han tenido estas iniciativas en la reducción de emisiones y en la calidad de los combustibles que llegan al mercado peruano?
La producción de combustible de bajísimo contenido de azufre es la mayor inversión que Refinería La Pampilla ha realizado en los últimos 15 años. Han sido más de 750 millones de dólares destinados con un objetivo medioambiental. La historia comenzó a inicios de la década pasada, cuando se aprobó el megaproyecto para la construcción de plantas de desulfurización de gasolina y diésel, al que llamamos internamente RLP21. En 2016, se puso en marcha la primera unidad de desulfuración de combustible diésel del país, con capacidad de producir diésel de 50 partes por millón (ppm) de azufre, mucho antes de la entrada en vigencia de la norma peruana que fue en 2018.
Posteriormente, en 2018 se puso en marcha las unidades de desulfuración de gasolina, también adelantándonos a la legislación nacional, lo que ha permitido tener combustibles más limpios para todos los peruanos. En 2024, volvimos a destinar más de 160 millones de soles en la ampliación de las unidades de desulfuración de gasolina y mejoramos el proceso catalítico de la unidad de desulfurización de diésel. Esto permitió incrementar nuestra capacidad de producción de gasolina regular y premium en un 20% y producir tanto las gasolinas como el diésel en calidad de máximo 10 ppm de azufre, adelantándonos de nuevo a la legislación que fija su uso obligatorio en 2027 y 2028.
¿Qué medidas específicas está implementando la refinería para reducir su huella de carbono, tanto en sus operaciones directas como en su cadena de valor?
Repsol ha sido la primera compañía del sector a nivel mundial que asumió el compromiso de cero emisiones netas para el año 2050. En todos los países donde tenemos operaciones trabajamos desde hace muchos años en la reducción de emisiones, basándonos en procesos de eficiencia energética cada vez más optimizados. En este sentido, en Refinería La Pampilla hemos reducido más de un 25 % nuestras emisiones de CO2 desde el año 2017, es decir, hasta 2024 la reducción ha sido de 189 000 toneladas de CO2 al año, lo que equivale a la emisión de 120 000 autos medianos al año.
En este marco, ¿qué otras acciones han implementado para eficientar sus operaciones?
Para lograr esta senda de reducción de emisiones continua, hemos realizado muchas mejoras operativas en los procesos productivos de la refinería, iniciativas relacionadas con la digitalización de los procesos de controladores multivariables que generan un ahorro importante de vapor y electrificación de muchas de las grandes máquinas del complejo. Quiero destacar las inversiones destinadas al cambio de los equipos críticos de la refinería, como es el caso del turbosoplador de nuestra planta de cracking catalítico, reemplazando el actual equipo que opera con vapor por un nuevo motor eléctrico, alimentado con electricidad de fuente renovable, que nos va a permitir reducir, adicionalmente, 30 mil toneladas de CO2 en este 2025.
La economía circular suele asociarse más a industrias de consumo masivo. ¿Cómo se está aplicando este enfoque en la refinería, por ejemplo, en el manejo de residuos, reutilización de agua o eficiencia energética?
Para Refinería La Pampilla, el manejo de residuos, la reutilización del agua o la propia eficiencia energética son opciones íntimamente relacionadas con la sostenibilidad del negocio en cuanto a la eficiencia energética. Ya desde principios del año 2000 e incluso probablemente antes, en todas las refinerías del grupo se vienen trabajando en acciones que permitan mejorar la eficiencia energética de nuestros procesos.
En nuestro caso en particular, un reto que tenemos en cuenta es el estrés hídrico, al estar localizados en una zona desértica. Por ello, hemos puesto en marcha un proyecto que se llama WaterZero, con el objetivo de ser neutros en consumo de agua y en emisión de agua al medio marino, es decir que nuestra actividad no impacte al equilibrio hídrico de la zona. Adicionalmente, estamos buscando diferentes caminos para que los residuos que generamos en la refinería se puedan reutilizar y mediante economía circular ser capaces de reutilizarlos en nuestros procesos, tanto como una materia prima como para generación de energía u otros fines. En este sentido, la última acción que hemos ejecutado ha sido el reúso de unos lodos biológicos que salen de nuestra planta de tratamiento de aguas residuales, que es un residuo final de nuestro proceso de producción, y los convertimos en compost que posteriormente utilizamos como fertilizante natural en los jardines que tenemos en la refinería.
“Todas las proyecciones hasta el 2050 indican que el petróleo y el gas seguirán siendo parte importante de la demanda de energía”.

En términos de normativa ambiental, ¿cómo se está preparando La Pampilla para cumplir con los estándares internacionales más exigentes en materia de emisiones y sostenibilidad?
En Refinería La Pampilla cumplimos con los estándares internacionales más exigentes en materias de emisiones y sostenibilidad. Ya nos hemos adelantado a las exigencias normativas. Nuestras plantas son capaces de fabricar combustible con un máximo de azufre de 10 partes por millón (ppm), por lo que estamos cumpliendo con la normativa de máximo 50 ppm desde que inauguramos las plantas de diésel en el 2016. También estamos en disposición de fabricar gasolinas tanto regular como premium con 10 ppm. Por lo tanto, creo que son ejemplos que dejan claro el compromiso de Repsol con el Perú.
¿Qué importancia tiene la relación con las comunidades vecinas y otros grupos de interés en la estrategia de sostenibilidad de la refinería?
En Refinería La Pampilla consideramos que somos parte del ecosistema de Ventanilla, distrito donde se encuentra nuestra planta. Desde hace muchos años, tenemos una serie de proyectos que benefician a más de 160 000 personas en distintos campos, como educación, deportes, artes, salud y nutrición. Además, nos enorgullece ser parte de distintas asociaciones y tener aliados con los que trabajamos en esta diversidad de proyectos, beneficiando a los distintos grupos de interés que viven alrededor de nosotros en ese sentido.
En particular, ¿qué programa han desarrollado en beneficio de sus stakeholders?
Un último programa que hemos impulsado es Impulsared, cuyo objetivo es la promoción de emprendimientos en toda Lima Norte, donde hasta la fecha hemos destinado más de 15 millones de soles no solo en capacitación, sino en la formalización de dichos emprendimientos, brindando capital semilla no reembolsable y brindando acompañamiento. Ya hay 52 emprendimientos gracias a Impulsared, beneficiando a más de 10 000 personas de Ancón, Ventanilla, Santa Rosa, Aucallama y Chancay.
¿Cuál cree que será el papel de las refinerías en un escenario donde la transición hacia energías renovables se acelera? ¿Se están explorando nuevas líneas de negocio o diversificación hacia energías más limpias?
El papel de las refinerías de cara a la transición energética seguirá siendo estratégico. Todas las proyecciones hasta el 2050 indican que el petróleo y el gas seguirán siendo parte importante de la demanda de energía. De hecho, existen sectores que, por ejemplo, aún no se pueden electrificar y necesitarán combustibles, como la aviación, transporte marino y transporte pasado. Las refinerías serán el motor del cambio.
En Europa, se están transformando en centros multienergéticos donde además de los combustibles tradicionales se están empezando a suministrar combustibles renovables, provenientes 100 % de material y desechos orgánicos. Ya en Europa estamos comercializando en estaciones de servicio gasolina y diésel 100 % renovables, así como el combustible sostenible de aviación (SAF) y otros muchos que se suministrarán desde los hubs multienergéticos que anteriormente eran las refinerías.
De cara a los próximos años, ¿cómo visualiza a Refinería La Pampilla en el marco de la transición energética del Perú y de los compromisos globales de reducción de emisiones?
En los próximos años sigo viendo a Refinería La Pampilla como el principal actor en el suministro de energía del Perú. En este sentido, además de continuar suministrando los productos que demanden todos los peruanos como la gasolina turbo, diésel, GLP o incluso asfaltos, seguramente que suministraremos combustibles renovables como pueden ser el diésel renovable que anteriormente nombraba y cualquier otro combustible que la sociedad peruana demande.
Si hablamos de reducción de emisiones, podemos asegurar que Refinería La Pampilla sigue cumpliendo con su compromiso de reducción de emisiones globales, y seguiremos realizando diversas acciones e inversiones de forma continua todos los años. Mantenemos nuestro compromiso total con la reducción de emisiones y con la sostenibilidad global del Perú.









