La última cumbre del clima de la ONU, realizada a finales del año pasado en Belém, Brasil, volvió a exponer el punto más conflictivo de las negociaciones climáticas globales: la urgencia de una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles, principales responsables del cambio climático por los gases de efecto invernadero que liberan a la atmósfera.
Aunque la ciencia ha sido clara en que la transición hacia energías renovables es clave para contener el calentamiento global, la cumbre terminó sin menciones directas al petróleo, el gas y el carbón, una omisión que se repite desde hace décadas.
En Belém, el debate se polarizó en dos bloques; por un lado, países que buscaban incluir en la declaración final un compromiso explícito para acelerar la salida de los combustibles fósiles, con miembros de la Unión Europea y varios Estados latinoamericanos como impulsores. Al frente de la oposición se ubicaron petroestados del grupo árabe, que rechazaron de manera frontal cualquier mención a esa hoja de ruta. En ese escenario, una investigación reciente puso el foco en un actor que concentra producción, emisiones y capacidad de presión política: las compañías estatales del sector fósil.
¿Cuáles son las empresas petroleras estatales que más generan CO₂ en el mundo, según InfluenceMap?
El estudio liderado por InfluenceMap, un grupo de analistas británico, concluye que 17 de las 20 compañías del sector fósil que más dióxido de carbono emiten en el mundo están controladas por países que rechazaron en Belém el compromiso de abandonar los combustibles fósiles.
En conjunto, estas 17 empresas fueron responsables del 38 % de todo el CO₂ generado por el sector en 2024, con Saudi Aramco ocupando el primer lugar del ranking.
Los Estados que controlan a estas empresas son Arabia Saudí, Rusia, China, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Irak, Qatar e India. En el mismo top 20 aparecen solo tres firmas privadas: Shell, con sede en Reino Unido, y Chevron y ExxonMobil, con sede en Estados Unidos.
El resultado refuerza una idea clave para entender el estancamiento de los acuerdos climáticos: la transición energética no se define únicamente por tecnología o metas, sino por estructuras de poder económico y geopolítico que siguen atadas al petróleo, el gas y el carbón.
Emmett Connaire, analista senior de InfluenceMap, afirmó que “las compañías petroleras y gasísticas han sido durante décadas de los lobbies más negativos para la política climática a nivel mundial”. En esa línea, agregó que “han desarrollado un manual de tácticas que implica engañar a los responsables políticos y al público, y han hecho campaña repetidamente contra políticas destinadas a permitir una transición justa”.
Carbon Majors: 178 productores detrás del 70 % del CO₂ fósil histórico
La clasificación citada en el estudio proviene de Carbon Majors, una base de datos creada en 2013 y mantenida por InfluenceMap. El registro incluye emisiones actuales e históricas de 178 productores industriales que, entre 1845 y 2024, fueron responsables del 70 % del dióxido de carbono expulsado por el sector fósil.
El dato más contundente es la concentración: un tercio de las emisiones históricas puede atribuirse a solo 22 corporaciones industriales.
En su edición más reciente, InfluenceMap puso énfasis en las empresas controladas por Estados. Según el informe, estas corporaciones fueron responsables del 57 % de todas las emisiones de dióxido de carbono del sector fósil en 2024.
Además, la mayoría de las compañías estatales, el 54 %, aumentaron sus emisiones en comparación con el año anterior, mientras que la mayoría de empresas de propiedad de inversores, el 57 %, redujeron sus niveles de CO₂.
La organización advierte que la producción fósil se está concentrando en un número cada vez menor de empresas, muchas de ellas estatales, un fenómeno que incrementa “las barreras políticas para acelerar la acción climática”.
En otras palabras, la transición energética enfrenta no solo un desafío técnico, sino también un núcleo duro de intereses estatales que dependen de los ingresos y la estabilidad que provee el negocio fósil.
El alcance de Carbon Majors ha trascendido el terreno de la incidencia y se ha convertido en insumo científico y jurídico. La base de datos se utiliza cada vez más en investigaciones académicas; por ejemplo, en septiembre del año pasado, la revista Nature publicó un artículo que relacionaba a estas 178 empresas con olas de calor extremas.
Los autores concluyeron que 213 eventos registrados en el mundo entre 2000 y 2023 fueron más probables e intensos debido al calentamiento global alimentado por las emisiones asociadas a estas compañías.
Además, la información histórica se está usando en litigios climáticos en distintas regiones del planeta, con el objetivo de exigir responsabilidades por daños ambientales, impactos en la salud y afectaciones económicas derivadas de eventos extremos.









