
Este miércoles, los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G20 inician su primera reunión del año en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. La agenda estará marcada por la crisis de deuda que afecta a muchos países del sur global y la necesidad de reformas en la arquitectura financiera mundial.
Bajo el lema «Solidaridad, igualdad y sostenibilidad», Sudáfrica, país anfitrión y actual presidente del bloque, aprovechará la ocasión para visibilizar las preocupaciones del continente africano y de otras economías emergentes. Como lo expresó su presidente, Cyril Ramaphosa, en el Foro Económico Mundial de Davos en enero, «los países del sur global enfrentan una falta de financiación previsible para el desarrollo, altos niveles de deuda y los efectos del cambio climático».
Un panorama financiero desafiante
El endeudamiento de los países en desarrollo es un problema creciente. En África, 21 países están en alto riesgo de sobreendeudamiento o ya han caído en él. A nivel global, la crisis de deuda afecta a al menos 52 naciones, lo que equivale a casi el 40% del mundo en desarrollo. Esta situación limita la inversión en áreas críticas como salud, educación e infraestructura, perpetuando la brecha económica con las potencias mundiales.
En 2020, el G20 impulsó el Marco Común Para el Tratamiento de la Deuda, un mecanismo diseñado para ayudar a los países más endeudados a renegociar sus compromisos financieros. Sin embargo, su efectividad ha sido cuestionada debido a la lentitud de los procesos y el impacto negativo en la calificación de riesgo de los países que lo solicitan.
En esta reunión, se discutirá la posibilidad de reformar este mecanismo o la introducción de uno nuevo que agilice las reestructuraciones y minimice sus efectos negativos.
Financiación climática y costos de capital
Otro tema clave en la agenda será la necesidad de aumentar los fondos para que los países en desarrollo puedan afrontar la crisis climática. En la última Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP29), no se lograron compromisos financieros sólidos, lo que refuerza la urgencia de tomar medidas concretas.
Asimismo, se discutirá el alto costo del capital para los países del sur global, quienes enfrentan primas de riesgo elevadas que encarecen el financiamiento de proyectos de infraestructura y desarrollo. También se revisará la redistribución de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI), un instrumento clave para la liquidez de estas economías.
Expectativas y obstáculos
A pesar de los ambiciosos objetivos de la reunión, existen dudas sobre su impacto real. La ausencia del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, genera escepticismo sobre la posibilidad de lograr avances significativos. La inasistencia estadounidense ocurre en un contexto de tensiones entre Washington y Pretoria, lo que ya se había reflejado en la reciente ausencia de su secretario de Estado, Marco Rubio, en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20 en Johannesburgo.
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, advirtió en Davos sobre los riesgos del actual panorama global: «Estamos en una época de crecientes tensiones geopolíticas, unilateralismo, proteccionismo y niveles de deuda que afectan especialmente a los países más pobres».
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La reunión de Finanzas del G20 se celebrará entre el 26 y el 27 de febrero en el Centro Internacional de Convenciones de Ciudad del Cabo. Este evento es clave para definir estrategias que permitan aliviar la carga financiera de las economías más vulnerables y sentar las bases para un sistema financiero internacional más equitativo.
El G20 está compuesto por 19 países (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos), además de dos organizaciones regionales: la Unión Europea (UE) y la Unión Africana (UA). Con Sudáfrica concluyendo su turno en la presidencia del grupo, en 2026 la coordinación del G20 recaerá nuevamente en Estados Unidos.