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Con la finalidad de encontrar una respuesta, Stakeholders conversó con Martin Jaggi, director de la COSUDE en el Perú, sobre la implementación de este innovador instrumento de gestión en el país.

Por Rudy Chávez
rchavez@stakeholders.com.pe

Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Perú tiene 30 000 millones de m³ de agua, lo cual significa, en teoría, un abastecimiento de 1000 m³ de agua por habitante; sin embargo, el desperdicio es enorme.

En efecto, en el sector agrario y en el área urbana se despilfarran el 70 % y el 50 % del agua, respectivamente. En la costa solo se aprovecha el 17 % del agua, dilapidándose el 83 %.

Haciendo un cálculo superficial, cada año se desperdicia alrededor del 37 % del agua del país. Para mayor drama, a nivel nacional el 10 % de la población no cuenta con acceso al agua potable.

En este escenario, Martin Jaggi, director de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) en el Perú, afirmó que la expansión del uso del reporte de la huella hídrica en el sector público y privado no solo es una necesidad, sino también una obligación.

«Antiguamente, la COSUDE solo trabajaba con el Estado y la sociedad civil, pero el 2009, en Colombia, la cooperación, en consorcio con Clariant, Holcim, Nestlé y Syngenta, lanzó el Proyecto Piloto Suizagua, una iniciativa público-privada que promueve el uso del reporte de la huella hídrica en el sector empresarial», indicó.

Martin Jaggi, director de la COSUDE en el Perú.

De acuerdo a Martin Jaggi, este proyecto piloto de origen suizo-colombiano, el cual en la actualidad cuenta con más de treinta empresas participantes, se expandió en el Perú y Chile entre el 2012 y el 2013, aportando con la gestión del conocimiento sobre la reducción de la huella hídrica a través de la medición, mitigación y compensación de la misma.

«Gracias a su éxito en Colombia, la ANA y la COSUDE decidieron replicar el Proyecto Piloto Suizagua en el Perú con el Programa Nacional de Huella Hídrica, que contempla el otorgamiento del Certificado Azul, el cual es una distinción que reconoce el uso del reporte de la huella hídrica como un instrumento de gestión para la mejora continua, cada vez más apreciado y utilizado por el sector empresarial», relató.

Jaggi aseguró que el Certificado Azul no solo está en vías de institucionalización en el Perú, sino que también está en camino de extenderse en todos los países miembros de la Alianza del Pacífico, grupo en el que el país está posicionándose como un Estado innovador para el sector empresarial con respecto a la gestión del agua.

«Obviamente, las empresas no implementarán el reporte de huella hídrica por pura solidaridad, sino que también tienen sus intereses. Claro, habrá menos costos por el ahorro del agua, lo cual les dará una imagen positiva y pueden garantizarles negocios con EE.UU. y Europa, quienes normalmente preguntan cómo es que se producen las diversas cosas que se consumen en el país», explicó.

El director de la COSUDE en el Perú reveló un dato importante: entre México, Colombia, Perú, Chile y Brasil, se ha llegado ahorrar una cifra de 8,4 mil millones de litros en este tiempo acumulado, equivalente a un consumo diario por persona de 120 litros, casi ocho veces más de lo que se necesita en emergencia.

«Un promedio acá en la región puede ser de 120 litros por persona, que también es el promedio de Lima; no obstante, hay varios distritos como San Isidro o Miraflores que usan mucha más agua que en distritos como San Juan de Lurigancho (300 litros por persona versus 50 litros por persona, respectivamente), a pesar de ser territorial y demográficamente más pequeños», subrayó.

Asimismo, Martin Jaggi destacó que el ahorro del agua producido por la ejecución del Programa Nacional de Huella Hídrica, hasta el momento ha sido para el consumo de 190 000 personas en un año, lo que en el Perú equivale a la población distrital promedio de Lima y en Suiza a la mitad de la población de su capital, Berna.

«Por el momento, son más de cincuenta empresas las que reportan su huella hídrica, que no es una gran cantidad, aunque el impacto potencial que pueden generar hará que un mayor número de compañías participen, conozcan y apliquen el concepto de la huella hídrica», confesó.

Jaggi manifestó que la COSUDE está buscando introducir a los actores las novedades que podrían acelerar de manera positiva la implementación de un modelo de gestión anclado en la sostenibilidad y que pueda ser escalable en el tiempo, dentro de un contexto de calentamiento global y cambio climático.

«Finalmente, el reporte de la huella hídrica es un instrumento de gestión sumamente técnico y normado, por lo que es importante que se cumplan los estándares internacionales que se utilizan para elaborar un reporte de este tipo. Hay que hacer un escaneo general para ver cómo van los diferentes niveles de sostenibilidad, que no es tan profundo en el asunto de la huella hídrica», sentenció.







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