Durante décadas, el mundo del trabajo estuvo dominado por modelos enfocados casi exclusivamente en
la productividad, el control y los resultados financieros. En ese modelo, el bienestar se consideraba un beneficio adicional y no un elemento central de la cultura. Hoy, este enfoque ya no es sostenible en el tiempo. Los cambios sociales, una pandemia y una mayor conciencia sobre la salud mental nos han demostrado que las organizaciones solo pueden crecer de manera genuina cuando quienes las conforman se sienten valorados, escuchados y respaldados.
Es así que, en los últimos años, las empresas han evolucionado hacia modelos más colaborativos, donde la confianza, la apertura y la empatía forman parte del día a día. El trabajo dejó de ser únicamente un espacio para cumplir objetivos y se transformó también en un lugar donde las personas buscan sentido, coherencia y vínculos de calidad. En este contexto, la cultura organizacional juega un rol clave al habilitar entornos seguros que fomentan el desarrollo y el compromiso de todos.
Hablar de “bienestar” en un ambiente como el trabajo, implica abordarlo de manera integral, considerando la salud física, emocional, social y financiera. En Natura, esta dimensión forma parte de nuestra esencia. Nuestro propósito es promover el “Bien Estar Bien”, entendido como la relación armoniosa con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza. Reconocemos a cada colaborador como una persona integral, con un valor que trasciende su rol o función. La gran mayoría de nuestros colaboradores valoran y reconocen sentirse respaldados, influyendo directamente en su desempeño y satisfacción laboral; lo que refuerza la importancia de crear entornos que prioricen a las personas.
Este enfoque se sostiene en creencias que guían nuestra manera de trabajar y relacionarnos. La interdependencia nos recuerda que nada funciona de manera aislada; el compromiso con la verdad establece relaciones de confianza; la diversidad, equidad e inclusión impulsan la innovación, y el cuidado consciente de las relaciones busca generar vínculos de calidad y regenerativos. En los últimos cinco años, hemos consolidado modelos de trabajo híbridos basados en la confianza, incorporado la seguridad psicológica como indicador clave y fortalecido nuestro compromiso con el bienestar social y ambiental.
En un contexto donde el wellbeing washing se ha vuelto frecuente, la autenticidad se vuelve indispensable. El bienestar debe reflejarse en las políticas, en las decisiones y en el liderazgo, más allá de discursos o campañas temporales. Medir el clima y la salud mental, promover líderes que sean referentes del cuidado y generar trabajos con propósito, autonomía y sentido son acciones concretas que marcan la diferencia.
Fomentar entornos laborales centrados en las personas requiere escucha activa, empatía y coherencia. Implica generar espacios seguros donde cada persona pueda expresarse y sentirse parte de algo más grande. Colocar a las personas en el centro fortalece a las organizaciones y contribuye a una sociedad más sana, justa y sostenible. Hoy, más que una tendencia, desarrollar culturas laborales humanas es una necesidad estratégica que define el futuro de las empresas.









