En una era donde la conversación está centrada en la Inteligencia Artificial (IA) y cómo está influyendo en los trabajos y en las empresas, se ha perdido el foco de donde realmente debe estar: en la IH (Inteligencia Humana). El capital humano siempre será el motor real del crecimiento sostenible de una compañía, porque ellos son, desde su conocimiento, creatividad y motivación, el corazón para construir la estructura de equipos comprometidos.
Sherlock Communications es una agencia latinoamericana de Relaciones Públicas y Marketing Digital con más de 170 consultores, donde se hablan tres idiomas al mismo tiempo (español, portugués e inglés) pero donde la comunicación nunca falla, es clara y directa. La cultura impuesta por los Managing Partners, Patrick O’Neill y Alasdair Townsend, es inherente para los diferentes equipos de la agencia.
Priorizando siempre a los consultores, los valores de la empresa se notan desde la preocupación constante por tener un balance entre la vida laboral y personal, el aprendizaje continuo y la colaboración transversal. Con políticas claras de desarrollo profesional, reconocimiento del talento, modelos flexibles de trabajo y liderazgo basado en la confianza, no en el control, la agencia crea su propio camino.
Enfocados en la innovación constante en los procesos y con acciones de responsabilidad social como parte de su core business – no como moda-, además de capacitaciones que no solo tienen que ver con herramientas digitales, sino también con habilidades blandas y liderazgo. Se debe crear desde la motivación, con líderes que enseñan y motivan en lugar de jefes que solamente dan órdenes.
«Cultivar talento, inspirar compromiso y construir una cultura alineada con propósito permitirá a la empresa no solo competir».
Según el informe Tendencias Globales de Fuerza Laboral 2025 de ManpowerGroup, estamos ante un escenario laboral en plena transformación, donde la estabilidad ya no basta para retener talento joven. El 47 % de los trabajadores de la Generación Z planea dejar su empleo actual en los próximos seis meses, a pesar de valorar positivamente el aprendizaje y crecimiento que les ofrecen en sus empresas.
¿Entonces cómo hacemos para retenerlos? Ofreciendo nuevos retos. Que no sea solo una promoción o un aumento salarial. Eso ya no es suficiente para las nuevas generaciones. Ya no buscan un cargo o solo un poco más de dinero. Ellos buscan implementar sus propias ideas y estrategias, buscan mantener vivo el fuego de la creatividad y tener nuevos desafíos.
Aunque las métricas financieras o tecnológicas son las que suelen terminar en los titulares, la realidad es que sin capital humano bien gestionado y respaldado por una cultura organizacional robusta, cualquier estrategia puede fallar. Las empresas con culturas débiles enfrentan tasas de rotación más altas, lo que genera costos significativos en reclutamiento, capacitación y pérdida de conocimiento adquirido durante el tiempo en la empresa.
Para Sherlock Communications, invertir en personas no es solo una cuestión de responsabilidad social corporativa: es una estrategia de crecimiento fundamental. Cultivar talento, inspirar compromiso y construir una cultura alineada con propósito permitirá a la empresa no solo competir, sino liderar en un mercado cada vez más exigente. En un mundo donde el único recurso verdaderamente insustituible es el ingenio humano, apostar por quienes lo encarnan es apostar por el futuro.









