Por Lissette Morín - Vicepresidenta de Recursos Humanos y Salud para Perú, Ecuador y Colombia de DP World

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Durante décadas, entrar a un puerto era entrar a un mundo diseñado por y para hombres. No era solo el ruido de las grúas o la inmensidad de los contenedores; eran los muros invisibles de una narrativa que decía: «Aquí no hay espacio para ti».

Como mujer, madre y hoy vicepresidenta de Recursos Humanos para DP World en Perú, Ecuador y Colombia, he aprendido que el liderazgo no se trata de encajar en esos espacios, sino de tener la valentía de rediseñarlos.

Las cifras globales nos cuentan una historia de exclusión: apenas el 1.2 % de la fuerza operativa marítima son mujeres. En el sector logístico, no superamos el 20%. Pero detrás de cada porcentaje, hay una mujer con un talento excepcional esperando una grieta en el muro.

En mi gestión, entendí que no basta con «abrir la puerta». La verdadera transformación ocurre cuando aseguramos que, una vez que una mujer cruza el umbral, tenga las herramientas, la seguridad y la cultura para no solo quedarse, sino para conquistar su propia trayectoria.

«La inclusión no es una agenda paralela al negocio; es el corazón de nuestra capacidad de adaptación en un mundo complejo».

En DP World, decidimos que el discurso ya no era suficiente. Pasamos a la acción con métricas que hoy me llenan de un orgullo profundo:

  • En los últimos cinco años, hemos multiplicado por tres la presencia femenina en el corazón de nuestra operación: un crecimiento del 367 % en roles operativos.
  • Hemos visto un incremento del 41 % en mujeres ocupando posiciones de liderazgo.

Esto no es solo «equidad»; es eficiencia pura. Cuando el talento encuentra una oportunidad real, deja de ser una promesa y se convierte en el motor que acelera a toda nuestra industria.

Pero este progreso tiene una condición innegociable: la seguridad. No hay crecimiento sin entornos libres de sesgos, acoso o violencia. La inclusión no es una agenda paralela al negocio; es el corazón de nuestra capacidad de adaptación en un mundo complejo.

Mi compromiso es que ninguna puerta se cierre después de que una mujer la cruce. Porque cuando el talento encuentra justicia, la industria deja de ser una promesa y se convierte en un motor de transformación imparable.

El talento femenino ya está moviendo el mundo; nuestro compromiso es asegurar que ningún muro se interponga en su camino.







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