Baltazar Caravedo Molinari
Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú

Las ciudades son sistemas vivos, sistemas complejos constituidos por una enorme cantidad de componentes, vinculados entre sí, que tienen una identidad y una lógica de comportamiento, independientemente de sus elementos constituyentes. No obstante, las modificaciones en cada uno de sus componentes influyen sobre los otros componentes y transforman la dinámica del conjunto del sistema, sin que exista una primacía en última instancia que determine de manera unilateral los diferentes estados del sistema. 

Los sistemas complejos están estructuralmente orientados al entorno y sin él no podrían existir: sistema y entorno mantienen una unidad indisoluble. El sistema selecciona información del entorno y reduce la complejidad (contingencia/caos) a través de su propia organización. 

Las ciudades son entidades en un estado dinámico continuo de transformación como cualquier sistema abierto; son voraces consumidores de energía. Diez mil años antes de Cristo la población de la Tierra fue de 5 millones de habitantes. El año 1 después de Cristo la población era 250 millones de habitantes. 

En el año 1950 la población mundial era de 2,500 millones de habitantes; y en el 2015 fue de 7,300 millones de habitantes. Por otro lado, entre 1871 y el año 2007, un período mucho más corto que el tomado para la población, el crecimiento del PBI de Estados Unidos se multiplicó alrededor de 14,000 veces. La Revolución Industrial fue socialmente hablando equivalente al Big Bang. Tomó como 2 millones de años alcanzar 1,000 millones de habitantes; lograr los siguientes 1,000 millones solo tomó 120 años; el siguiente tiempo para lograr los 3,000 millones de habitantes fue de 35 años. Doblar esta cantidad tomó 25 años; y 42 años después hemos doblado la población que había en 1974. 

El proceso que muestra la expansión exponencial y redistribución de la población sobre nuestro planeta es la formación de ciudades. Pero de un tiempo a esta parte, debido al ritmo de la expansión de la urbanización, este fenómeno se ha convertido en el mayor desafío de la humanidad. Se trata de un problema del que no se ha percibido su seriedad hasta hace relativamente poco. Eso es el resultado del ritmo de expansión exponencial de la urbanización. 

El estudio que se publicó en 1972 conducido por Dennis Meadows y Jay Forrester titulado “Los Límites del Crecimiento” respaldado por el Club de Roma fue el primer intento serio de abordar el futuro de la humanidad. Según el economista Paul Romer, el crecimiento se puede lograr invirtiendo en capital humano, innovación y conocimiento. 

Desde la perspectiva del uso/consumo de energía, las ciudades, especialmente el ritmo de aglomeraciones urbanas expandiéndose, es un aspecto que tiene que ver con la energía empleada por la humanidad. Para que un ser humano se pueda mantener vivo requiere 2,000 calorías diarias o el equivalente de 100 watts diarios. La ratio metabólica mundial de consumo de energía actual en promedio per cápita es 3,000 watts. En los Estados Unidos es cien veces más que su valor biológico natural. La energía usada/consumida por la humanidad es, también, la manifestación cultural de los vínculos sociales en la Tierra.







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