DRA. JULIANNA RAMÍREZ LOZANO
Directora de Comunicación y Sostenibilidad CENTRUM PUCP


Uno de los referentes más importante a nivel de América Latina en materia de responsabilidad social es la Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana  (URSULA). Su fundador, el Dr. Francois Vallaeys, en sus más de 20 años de estudio y análisis respecto a la responsabilidad social en el ámbito universitario, nos ha enseñado que las universidades, además de ser espacios de reflexión y generación de conocimiento, son también espacios para no solo aprender de responsabilidad social, sino, sobre todo, para generar una transformación social, es decir un cambio social.

El modelo Úrsula está compuesto por 4 líneas claramente identificadas. El primer pilar corresponde al ámbito interno o campus responsable que destaca que las universidades son instituciones que deben velar por su cultura corporativa y el cuidado del medio ambiente, buscando, ante todo, el desarrollo de una gestión sostenible como cualquier otra institución pública o privada. El segundo ángulo, propio del mismo ejercicio de la universidad, es la gestión del conocimiento, lo cual implica que las universidades deben ante todo promover conocimientos alineados a los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). El tercer ángulo es la gestión de la investigación aplicada, donde la universidad, que tiene un enfoque de universalidad, puede también tener un rol protagónico, ofreciendo soluciones a problemas sociales mediante la investigación multidisciplinaria y con propósito y en alianzas con diversos sectores.

Finalmente, se tiene el cuarto ángulo que involucra la participación social en el que se describe a una universidad que sale de las aulas y se ofrece a las poblaciones más vulnerables con propuestas de mejoras de calidad de vida. En este sentido, observamos una universidad que está presente en la sociedad y atenta al acontecer, generando conocimiento con propuestas efectivas y directas. En resumen, una universidad transformadora.

De esta manera, podemos indicar que la universidad tiene un sentido de responsabilidad social innato. A lo anterior, le añadiría el concepto de comunicación, que más allá de ser entendido como el conjunto de herramientas que permiten una relación directa con los diversos stakeholders, es el mecanismo que permite que las acciones de responsabilidad social sean más conocidas y valoradas.

Ello permite que la responsabilidad social sea comunicada. La responsabilidad social necesita de la buena comunicación para  existir y esta es una variable que debemos tener siempre presente para todas las instituciones que pretendan gestionar acciones de responsabilidad social, tanto en el ámbito público, privado y del tercer sector. La gestión de la comunicación debe estar presente en el antes, durante y después de todo proceso de responsabilidad social.

La gestión de la responsabilidad social tiene otros retos importantes a destacar: la innovación social y la coherencia ética entre lo que declara la universidad y lo que en realidad viven y sienten los estudiantes. En este sentido, una de las variables que siempre se tiene que tener en cuenta en la gestión de la responsabilidad social es la formación ética de los estudiantes. Son ellos los futuros profesionales que se desempeñan en las  empresas e instituciones, y en la toma de sus decisiones podrán definir los nuevos patrones de conducta y comportamientos que hoy tanto exigimos que cambien.

Para el caso de las Escuelas de Negocios, este punto resulta vital, pues tenemos en nuestras manos la gran responsabilidad de formar líderes que tomarán decisiones a favor de sus empresas,pero también de sus países.  Necesitamos formar líderes que a su vez sean agentes sociales, que no sólo aprendan nuevos conocimientos teóricos y prácticos, sino que también adquieran nuevas competencias, que les permita generar cambios a favor de la sostenibilidad del planeta.

En este sentido, Úrsula nos trae un nuevo desafío. El que las universidades puedan responder a sus acciones y sus impactos mediante indicadores, cada uno de ellos alineados a los 4 pilares antes descritos, pero también a los 17 ODS. La iniciativa por ahora  Latinoamericana es una oportunidad para que las universidades pueden repensar su rol en la sociedad y generar más impactos positivos. Este reto es grande, pero es posible, más allá de los países, fronteras, religiones, razas, políticas, etc.

Fuente: http://unionursula.org

 







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