Hans Rothgiesser
Miembro del Consejo Consultivo Stakeholders


El periodo que pasamos encerrados en nuestras casas por la pandemia de Covid 19 evidencia una vez más cómo la mayoría de nosotros se preocupa solamente por sus personas y nadie más. Que su capacidad para ponerse en el lugar de los demás deja mucho que desear. Desde el permiso que le dan a las Fuerzas Armadas para ingresar a hogares sin pedir permiso hasta la norma que los facultó a abrir fuego a la población sin consecuencias legales.  El peruano que no piensa más que en él mismo se pregunta cuál es el problema. Total, la orden es simple: Quédense en sus casas y no habrá problema. Lamentablemente la realidad no es tan simple.

Hay un millón de razones por las cuales una persona tendría que romper de manera imprevista el toque de queda. Desde una emergencia médica hasta una emergencia laboral. En las redes sociales ya habíamos visto los abusos y los maltratos por parte de las autoridades a personas que sí, pues, habían roto las restricciones por alguna razón, pero que no se merecían ser castigados a latigazos o a palazos sin consecuencia alguna para el perpetrador de los abusos.

Se olvidan, por ejemplo, de los cientos de miles de casos de mujeres que viven en un domicilio con una persona que las maltrata. Es cierto que la delincuencia bajó en estos días de cuarentena, pero el maltrato en el hogar se ha incrementado. Esos casos no son considerados para los intransigentes del tránsito. En estos días hay que quedarse en casa, así de simple. No hay nada que discutir. Aun cuando estés encerrado con alguien que te violenta diariamente y que, en el colmo del asunto, se encuentra estresado justamente por el encierro.

Esto, por supuesto, no es nada nuevo en nuestro medio. La falta de capacidad para ponerse en los zapatos de los otros es algo bastante común entre nuestros líderes de opinión. Durante estos tiempos difíciles los usuales opositores de las AFP han estado insistiendo para que los afiliados pudieran liberar hasta el 25% de sus fondos personales, abriendo la posibilidad de que una buena porción de la población tome la peor decisión posible. Los fondos han caído como consecuencia de la situación económica mundial, pero es un hecho ineludible de que habrá una recuperación al largo plazo. La caída nos sorprendió a todos y eso llevó a que nuestros fondos se redujeran.  Aquellos que deben jubilarse en estos meses están efectivamente en problemas y mucho se puede hacer desde el gobierno para ayudarlos. Pero el resto no debería sacar dinero de su fondo. Se perjudicarían con esta crisis dos veces: una vez cuando los fondos cayeron y otra vez cuando no se beneficiaron con la recuperación por haber sacado el dinero.

Sí, por supuesto que muchos de nosotros vivimos el día a día y no tenemos de dónde sacar dinero para mantenernos en estos momentos difíciles.  Algunos incluso hemos perdido nuestros trabajos o contratos o clientes. Pero para esos casos el gobierno ha estado gastando mucho dinero y los bancos han estado otorgando opciones. Hay muchas formas de apoyar esos casos extremos.  El gobierno ha ensayado algunas, como la entrega del bono de 380 soles. No hace falta sacrificar nuestra fuente de ingreso para cuando nos jubilemos.

En el Perú lamentablemente hay muy poca cultura de ahorro. Por eso tiene sentido que se intervenga obligando a los empleados formales a separar parte de su sueldo para su jubilación. Algunos aseguran que podrían ganarle a la AFP haciendo mejores inversiones y seguramente es cierto, pero aun menor es la cultura financiera. Todos creen que le pueden ganar al mercado, pero muy pocos son los que efectivamente lo logran. En este caso les estaríamos permitiendo jugar con su futuro. Ayudemos a los necesitados de otra manera, no perjudicando su sobrevivencia luego.

 







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