Por Micaela Rizo Patrón, Gerente General de Perú Sostenible

En estos dos últimos años de pandemia, hemos vivido un fuerte choque con la realidad, al darnos cuenta que los sistemas básicos que deberían asegurar el bienestar de todos los peruanos, sistemas de salud, de educación, de empleabilidad, no funcionan como deberían. Lamentablemente, este contexto de incertidumbre  se ve agravado por la continua inestabilidad política que vivimos.

Frente a estos retos complejos, un punto de partida importante es profundizar en entender estas problemáticas desde diferentes perspectivas, para proponer soluciones sistémicas bajo una visión en común. En esa línea, desde Perú Sostenible, red de empresas comprometidas con el desarrollo sostenible del país, estamos implementando, desde el mes de marzo, el proyecto “Hojas de Ruta de Sostenibilidad Sectoriales” para co-crear esa visión común entre distintas audiencias por un Perú Sostenible. De esta forma, construiremos junto a líderes empresariales, estatales, de la sociedad civil y de organismos internacionales, guías de acción para el desarrollo sostenible en 10 sectores priorizados: alimentos y bebidas, industrial, servicios financieros, servicios profesionales, energía, retail, extractivo, academia, turismo y comunicaciones.

En una primera etapa, hemos organizado junto al apoyo de Future Lab, 10 talleres con la participación de más de 180 representantes de 32 organizaciones. En ellos, hemos identificado, de la mano de CEOs, líderes de áreas, y representantes gremiales de los mencionados 10 sectores, los principales retos del sector, las oportunidades de impacto positivo y condiciones habilitantes para avanzar en la ruta de la sostenibilidad.

Estos primeros espacios de discusión, nos han permitido adelantar perspectivas convergentes a las que han llegado algunos líderes empresariales. En particular, en el caso de servicios financieros, se evidenció más que nunca el potencial del sector para ser una palanca para la inclusión. Una tarea pendiente es ampliar el alcance de proyectos de educación financiera que el privado ya viene implementando, como “Finanzas en mi colegio”, para aumentar su impacto positivo en más peruanos. Esta iniciativa liderada y financiada actualmente por la Asociación Peruana de Empresas de Seguro – APESEG, contribuye a llevar educación financiera a más de 180 colegios públicos en 7 regiones del país. ¿El reto? Masificar proyectos bien diseñados cómo este para alcanzar, por ejemplo, a los más de 50,000 colegios públicos en el Perú incluyendo una metodología que funciona en la malla curricular nacional vía MINEDU.

El sector financiero no solo tiene el potencial para impulsar la inclusión desde diversos frentes, sino que también puede, desde su gran influencia en el tejido socio-económico, liderar la transición hacia una economía baja en emisiones de carbono. Para esto la integración de la información sobre los efectos del cambio climático en la evaluación de riesgos de las empresas será clave, implementando lineamientos ampliamente aceptados como los establecidos por el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras relacionadas con el Clima (TCFD, por sus siglas en inglés). Las recomendaciones del TCFD están diseñadas para  promover la publicación de información financiera relacionada con el clima en cuatro áreas: gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, y métricas y objetivos. Si bien los marcos existen, los líderes de este sector hicieron hincapié en que existe una brecha de capacidades profesionales en rubro necesarias para implementar este tipo de lineamientos.

Por otro lado, en la sesión con el sector industrial se coincidió en que la articulación entre clusters es aún un reto pendiente, sobre todo de cara a adoptar un enfoque de economía circular. En esa misma línea, CEOs y gerentes de áreas de operación y de sostenibilidad, enfatizaron la necesidad de desarrollar ecosistemas de innovación alrededor del sector que impulsen su desarrollo competitivo, y generen proyectos que sumen a reducir los impactos ambientales incrementando su alcance desde el apoyo por parte de los gremios y cámaras industriales, y el involucramiento del estado.

Por ejemplo, en la industria de cemento ya se practica en productos como el cemento adicionado, la sustitución de materias primas con alta huella de carbono por otras que reducen hasta en 30% las emisiones de gases de efecto invernadero del producto final. Este además de ser más sostenible, funciona técnicamente bien en diversos contextos constructivos y sus materias primas con bajas emisiones de CO2 en algunos casos incluso provienen de otros clusters industriales como el siderúrgico. ¿Cómo escalamos comercialmente y operativamente prácticas sostenibles como esta? ¿Cómo trabajamos con el consumidor y usuario final para incrementar la compra productos como el cemento adicionado? ¿Cómo conectamos a diversas industrias para incrementar el valor económico de sus mermas o subproductos, al mismo tiempo que reducen sus impactos en el medio ambiente? Este tipo de preguntas buscamos resolver a través del nuevo proyecto de Perú Sostenible.

Como mirada general, el último “Reporte de Índice de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas” (SDG Index)” elaborado por la Sustainable Development Solutions Network (SDSN), Bertelsmann Stiftung y Cambridge University Press, evalúa el progreso de los países según cada Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) y deja en claro que en Perú aún tenemos un largo camino por recorrer en esta materia. En el país, algunos de los ODS que se encuentran en estado crítico son el número “3: Salud y Bienestar”, el “8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico”, el “10: Reducción de las desigualdades”, el “14: Vida Submarina”, el “15: Vida Terrestre”, y el “16: Paz, Justicia e Instituciones Sólidas”.

En los últimos meses, como peruanos hemos experimentado de primera mano sucesos críticos y preocupantes en relación a estos temas. Sin embargo, creo firmemente que los contextos de crisis nos activan y aceleran en la búsqueda de soluciones. Eso es justo lo que apuntamos a promover con la iniciativa sectorial: movilizar a las empresas como agentes de cambio para encontrar en estos contextos retadores la oportunidad para marcar la diferencia e incluso incrementar su competitividad satisfaciendo demandas desatendidas a través de la innovación de productos y la mejora de sus procesos.

Estos primeros talleres representan una primera radiografía desde la perspectiva del privado, a través de la cual hemos escuchado reflexiones sinceras y retadoras por sector. Es un punto de partida valioso sobre el cual continuaremos sumando las voces de otros actores en los siguientes meses, como ministerios, entidades reguladoras, y organizaciones multilaterales y de la sociedad civil. Las “Hojas de Ruta de Sostenibilidad Sectoriales” brindarán lineamientos e hitos claros que las empresas de diferentes contextos, podrán seguir para impactar positivamente en el desarrollo sostenible del Perú conectando con grupos de interés relevantes para liderar así, el cambio sistémico que todos queremos.







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