POR BALTAZAR CARAVEDO MOLINARI – Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú

El proceso de la sociedad peruana de los últimos cien años ha estado atravesado por una dinámica de sistemas (tradicional, moderno y tecnológico) en pugna, el mismo que se ha manifestado a través de modificaciones en la lógica de constitución y reconstitución en estos. La variación de la energía social se ha puesto en evidencia a través de lo siguiente: la distribución de la población (ha pasado de ser predominantemente rural y dispersa a concentrarse en aglomeraciones urbanas de más de 100,000 habitantes); la continuidad o emergencia de nuevos discursos manifiestos y subyacentes (ha pasado de ser una estructura social rígida y excluyente a ser una estructura social más participativa y flexible); la conectividad y comunicación a partir de los medios de comunicación tecnológicamente más desarrollados (ha pasado de tener 25,000 aparatos telefónicos en 1940 a más de 30 millones de celulares hoy en día); los contenidos culturales que emiten y moldean la subjetividad de las personas (se ha pasado del predominio de la circulación de información a través de la prensa escrita de acceso sólo para la minoría que sabía leer y escribir, al uso masivo de la radio y la televisión en casi el 90% de los hogares); y la participación legal y legítima de la población en la conformación de los órganos de decisión política a nivel nacional, regional y local, entre otros (se ha pasado de la participación del 8% de la población en el proceso electoral de 1939, a cerca del 70% en el más reciente).

Las pugnas entre los sistemas se han manifestado como conflictos sociales cuyas formas han tendido a ser acciones violentas, cargadas de energía entrópica. En el actual contexto en el que el desarrollo tecnológico es muy acelerado, un desarreglo en la alineación de las dimensiones genera tensión y oportunidades para la emergencia de conflictos.

El sistema Perú ha tenido un incremento de más de 25 veces su energía social. El enfrentamiento entre el sistema tradicional y el moderno ha tenido la más larga duración. El enfrentamiento entre el sistema moderno y el sistema tecnológico se encuentra en proceso. El principal campo de la disputa se ubica en la dimensión cultural.

El Perú actual se encuentra cargado de contradicciones que difícilmente pueden alterarse para cohesionar a la sociedad con medidas sectoriales. Considero necesario incorporar la perspectiva de totalidad y sistema en la educación peruana. El desarrollo de una perspectiva de sistemas complejos tomando los avances del conocimiento en las distintas disciplinas, y la innovación tecnológica, permitiría facilitar las conexiones entre una la diversidad de perspectivas de conocimiento, mayor enriquecimiento de las interpretaciones de los procesos, y un nuevo sentido a la transformación social.







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