Carlos Zapata Dávila
Senior Staff – ESG / Catedrático de Sostenibilidad
en la Universidad de San Francisco y la
Universidad de California San Diego

La pandemia del Covid-19 aún continúa afectando a todos los países del mundo dos años después que el primer caso haya sido detectado en China. Sabemos las catastróficas consecuencias que esta pandemia causó en todos los sectores de la sociedad universal, principalmente en la economía y salud.

Sin embargo, sería mezquino no reconocer los aspectos positivos, y a su vez impensados, que resultaron como consecuencia de esta pandemia. Desde el punto de vista de sostenibilidad, se lograron importantes resultados, los cuales nos dejan las puertas abiertas con miras al futuro y establecen una base sobre la cual debemos seguir construyendo.

En el tema del cambio climático y las emisiones de gases de efecto invernadero, las reducciones que se lograron a nivel global en los últimos dos años fueron importantísimas. Claro está, que estos logros fueron consecuencia directa de las paralizaciones comerciales y laborales, primero, y luego el trabajo remoto, híbrido, y otras modalidades implementadas en varios sectores del mercado laboral y comercial. Conscientemente, no deberíamos esperar que esos niveles de emisión de gases de efecto invernadero logrados en los últimos dos años se repitan. Sin embargo, y como mencioné líneas arriba, sirven para establecer una base con miras al futuro.

¿Qué hemos aprendido en estos últimos dos años? Un reciente estudio realizado en el Perú por la consultora transnacional EY identificó que el 95% de compañías tienen trabajadores remotos. Aún más importante, es que el 90% de estas compañías revelaron que la productividad de los trabajadores remotos se mantuvo, o aumentó. Entonces, con miras al futuro, y teniendo en cuenta estos importantes datos, no debería ser descabellado pensar que estas modalidades de empleo se mantengan aún cuando finalice completamente esta pandemia.

No me cabe la menor duda que implementar estas modalidades contribuirá muy favorablemente en la lucha contra el cambio climático, sobretodo si comparamos la data obtenida por EY entre el 2020 y el 2021 y el avance logrado en solamente un año. La información obtenida por EY durante el 2020 fue algo desalentadora. Si bien es cierto, se trataba del primer año de la pandemia, durante el cual el mundo entero se paralizó, nos enfrentamos a una crisis pocas veces o nunca antes- vivida por la humanidad, reinaba el pánico y la incertidumbre sobre lo que el futuro nos depararía.

Por todo esto, el panorama era sombrío. Sin embargo, como sociedad nos reinventamos rápidamente y nos adaptamos a lo que podría convertirse en el nuevo normal. A raíz de esta reinvención y adaptación se dan las cifras mencionadas por EY en el estudio del 2021. Queda en evidencia que este año que está muy cerca de concluir, hemos aprendido, y mucho.

Durante este año, muchas empresas iniciaron el proceso de contabilización y reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, y esto servirá también como una base para el futuro e impulsar el desarrollo económico
sostenible del país.

Bajo la óptica del criterio social, se podría inferir -también con estudios recientes- que el aumento en la productividad de los trabajadores remotos se debe a muchos factores, entre los cuales podríamos mencionar algunos, como la satisfacción personal de no tener que lidiar diariamente con el transporte público masivo, con la congestión de tránsito, poder pasar mayor tiempo cerca de sus seres queridos, y consecuentemente, sufrir menos estrés.

Las prácticas que fueron implementadas este año en muchas de las empresas líderes del país, no solamente deben mantenerse post pandemia Covid-19, sino también deben mejorarse y multiplicar esfuerzos. Tenemos la seguridad que estas prácticas serán las propulsoras del desarrollo sostenible en el Perú.







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