Por Mónica Fernández de Soto, Directora de Asuntos Corporativos del Clúster Pacífico (Chile, Colombia y Perú) de Procter & Gamble.

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En el marco del Día Mundial de la Salud, resaltamos la importancia de una visión integral del bienestar, donde factores como el entorno, la higiene y el acceso a agua segura son tan cruciales como los tratamientos médicos, especialmente en contextos vulnerables.

En el Perú, cientos de niños de provincia deben trasladarse a Lima para acceder a tratamientos especializados, lo que popularmente se conoce como “doctor avión”, ante la falta de personal. Para ellos, la enfermedad no solo implica un desafío físico, sino también una ruptura de su vida cotidiana. Dejan su hogar, su comunidad y, muchas veces, parte de su red de apoyo. En ese tránsito, garantizar un “hogar lejos del hogar” deja de ser un complemento y se convierte en una condición esencial para su recuperación. 

Iniciativas como «Unidos por la Salud», impulsada por P&G a través de Oral-B con Tottus y la Asociación Casa Ronald McDonald, ejemplifican un modelo de valor compartido. La compra de un producto de la marca se traduce en una donación de un sol que financiará más de 800 noches de alojamiento para niños en tratamiento y sus familias. Esto no es solo una cifra; es estabilidad emocional, continuidad del tratamiento y mejores condiciones para enfrentar la enfermedad.

Este enfoque se complementa con iniciativas recientes que refuerzan el impacto en salud infantil y bienestar integral. El proyecto «Agua Segura, Futuros Seguros» en una I.E. de Lurín, que busca garantizar condiciones adecuadas de acceso a agua segura para niños y niñas, incidiendo directamente en su salud y calidad de vida. Por otro lado, a través del programa «Agua Limpia para los Niños», se han donado purificadores de agua a comunidades necesitadas, contribuyendo a prevenir enfermedades y fortalecer entornos más seguros para la infancia. 

Desde un enfoque sostenible, este tipo de iniciativas evidencian un cambio en la forma en que las empresas entienden su rol en la sociedad. Ya no se trata únicamente de mitigar impactos o desarrollar acciones filantrópicas aisladas, sino de integrar soluciones sociales en el core del negocio. En este caso, el punto de venta se convierte en un canal de impacto social, y el consumidor, en un agente activo de cambio. 

Estas acciones reflejan un cambio en el rol empresarial: no solo mitigar impactos, sino integrar soluciones sociales en el core del negocio. El punto de venta se convierte en canal de impacto y el consumidor, en agente de cambio. Este círculo virtuoso se fortalece con donaciones de productos esenciales y voluntariado corporativo

Este modelo colaborativo, que une a empresas, ONG y ciudadanía, muestra una ruta clara hacia una sostenibilidad tangible. En un contexto de limitaciones en los sistemas de salud, estas alianzas demuestran el potencial del sector privado para complementar, innovar y escalar soluciones. Porque, al final, hablar de salud también es hablar de dignidad.

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