El Perú se posiciona como referente regional en sostenibilidad tras la aprobación de la Hoja de Ruta de Economía Circular del Turismo al 2030, mediante el Decreto Supremo N.° 003-2026-MINCETUR.
La estrategia busca reducir hasta 74 millones de toneladas de CO₂ y conservar más de 2 millones de hectáreas, consolidando un modelo competitivo y resiliente para el sector turístico.
Sostenibilidad en la cadena de valor
La iniciativa, liderada por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), integra la economía circular en toda la cadena de valor, articulando desarrollo económico, acción climática y protección del patrimonio natural.
En este proceso, el Centro de Formación en Turismo (CENFOTUR) cumple un rol clave al preparar a los futuros profesionales del sector con prácticas de gestión eficiente de recursos, reducción de desperdicios y cultura de sostenibilidad.
“La economía circular representa una oportunidad para transformar el turismo desde la formación. En la institución estamos comprometidos con preparar a los futuros profesionales del sector con una visión sostenible, promoviendo la gestión eficiente de los recursos, la reducción de desperdicios y la adopción de prácticas responsables que contribuyan al desarrollo del país y a la protección del entorno”, señaló Graciela Seminario Marón, jefa de CENFOTUR.
La educación ambiental y los desafíos del turismo en el Perú
Como parte de sus programas, CENFOTUR implementó un proyecto de lombricultura que recicla residuos orgánicos de talleres de cocina y repostería, transformándolos en abono sólido y fertilizante líquido.
Cada mes se reutilizan aproximadamente 400 kilogramos de desechos orgánicos, que se convierten en insumos para jardines y cultivos internos de lechugas, culantro, acelga y fresas. Los estudiantes participan activamente en el proceso, adquiriendo habilidades que podrán replicar en su vida profesional.
El principal reto consiste en integrar la sostenibilidad en todo el sistema turístico y en cada territorio del país. La economía circular debe convertirse en el ADN del sector, aplicándose desde la formación hasta la operación de servicios turísticos.
Con iniciativas como la lombricultura y la capacitación especializada, el Perú avanza hacia un modelo de turismo más competitivo, resiliente y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030.









