Por Stakeholders

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Perú, Ecuador, Chile y Costa Rica decidieron no adherirse a una medida adoptada en el marco de la Convención sobre las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), un tratado respaldado por Naciones Unidas que busca proteger especies que cruzan fronteras durante sus desplazamientos.

La resolución entró en vigor el 27 de junio de 2026 tras ser aprobada durante la COP15 de la CMS. La medida incorporó a cinco especies de tiburones en el Apéndice I del tratado, la categoría que establece el nivel más alto de protección para especies en riesgo de extinción.

Las especies incluidas son el tiburón zorro pelágico, el tiburón zorro ojón, el tiburón zorro común, el tiburón martillo gigante y el tiburón martillo liso.

Especies amenazadas por la sobrepesca

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las cinco especies presentan distintos niveles de amenaza, que van desde la categoría Vulnerable hasta En Peligro Crítico.

La decisión de los cuatro países ha generado preocupación entre especialistas debido a que los tiburones migratorios dependen de acciones coordinadas entre los Estados que comparten sus rutas oceánicas.

La situación resulta especialmente sensible porque las poblaciones mundiales de tiburones y rayas han disminuido aproximadamente un 50% desde 1970. Entre las principales causas figuran la sobrepesca, la captura incidental y la presión creciente de actividades pesqueras en distintas regiones del mundo.

Una decisión que preocupa a conservacionistas

La exclusión de estos países representa un desafío para los esfuerzos internacionales orientados a recuperar las poblaciones de grandes peces depredadores.

Además de la pesca dirigida, persisten amenazas asociadas al comercio ilegal de especies marinas, el tráfico de aletas y la extracción de ejemplares de especies catalogadas en riesgo crítico.

Los expertos advierten que la disminución de tiburones puede provocar impactos que van más allá de una sola especie. Al ocupar posiciones clave dentro de las cadenas alimentarias marinas, estos animales cumplen funciones esenciales en la regulación de poblaciones y en el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.

¿Qué establece el tratado internacional?

La Convención sobre las Especies Migratorias fue adoptada en 1979 y entró en vigor en 1983 bajo el marco de Naciones Unidas.

El tratado establece distintos niveles de protección según el estado de conservación de cada especie. En el caso del Apéndice I, los países firmantes asumen compromisos relacionados con la protección de hábitats críticos, la reducción de amenazas y la eliminación de obstáculos que afecten las rutas migratorias.

A lo largo de los años, la convención ha incorporado numerosas especies marinas para reforzar la cooperación internacional frente a problemas que trascienden las fronteras nacionales.

Los tiburones son clave para la salud de los océanos

La importancia de conservar estas especies radica en su papel ecológico. Muchos tiburones actúan como depredadores de alto nivel y contribuyen a mantener el equilibrio de las redes alimentarias marinas.

Por ello, la reducción de sus poblaciones puede desencadenar efectos en cadena sobre otras especies y alterar el funcionamiento natural de los ecosistemas oceánicos.

Especialistas consideran que la protección de las rutas migratorias, una regulación pesquera efectiva y el combate al comercio ilegal seguirán siendo fundamentales para frenar el declive de estos animales.

En adelante, uno de los principales desafíos será fortalecer la cooperación entre los países que comparten océanos y especies migratorias, evitando que las diferencias de postura debiliten los esfuerzos globales de conservación marina.

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