El posible retorno del fenómeno El Niño hacia finales del verano mantiene en alerta a la comunidad científica; los expertos advierten sobre lluvias extremas, sequías y cambios climáticos globales, aunque la intensidad del evento aún es incierta.

Científicos proyectan hasta un 60 % de probabilidad de un nuevo fenómeno El Niño en 2026; el calentamiento del Pacífico y el récord de calor oceánico elevan el riesgo de eventos climáticos extremos en distintas regiones del mundo.
Científicos proyectan hasta un 60 % de probabilidad de un nuevo fenómeno El Niño en 2026; el calentamiento del Pacífico y el récord de calor oceánico elevan el riesgo de eventos climáticos extremos en distintas regiones del mundo.

Por Stakeholders

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El fenómeno El Niño podría regresar este verano al océano Pacífico y reconfigurar los patrones climáticos globales, con posibles episodios de lluvias extremas, tormentas intensas y sequías en distintas regiones del planeta; sin embargo, los científicos advierten que aún existe incertidumbre sobre su intensidad y evolución.

El Niño es un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico central y oriental a lo largo del ecuador que ocurre cuando se debilitan o cambian los vientos alisios. En condiciones normales, estos vientos empujan el agua cálida hacia el Pacífico occidental, pero cuando el patrón atmosférico se altera, esa masa cálida se desplaza hacia el este, acercándose a Sudamérica y modificando la circulación atmosférica global.

El fenómeno aparece cada tres a siete años y suele extenderse entre nueve y doce meses. El episodio registrado entre 2022 y 2023 fue uno de los principales factores detrás de las temperaturas récord a escala mundial, debido a que la atmósfera absorbió gran cantidad de calor acumulado en el océano.

Según el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA, existe entre un 50 y un 60 por ciento de probabilidad de que El Niño se forme hacia finales del verano. La institución señaló que la incertidumbre de los modelos climáticos sigue siendo considerable, especialmente porque los pronósticos realizados en esta época del año presentan menor precisión.

Actualmente, el océano Pacífico atraviesa la fase final de La Niña, caracterizada por aguas más frías en el Pacífico oriental; a medida que este evento se debilite, el sistema climático pasará a una fase neutra antes de un posible desarrollo gradual de El Niño.

Los impactos del fenómeno varían según la región. Shang Ping Xie, científico del Instituto Scripps de Oceanografía, explicó que el desplazamiento de aguas cálidas puede generar tormentas invernales intensas, inundaciones y deslizamientos en la costa del Pacífico y el suroeste de Estados Unidos; en India podría retrasar la temporada de lluvias monzónicas; mientras que Australia y el sudeste asiático enfrentarían mayor riesgo de sequías e incendios forestales. En el Atlántico y el Caribe, en cambio, suele reducirse la formación de huracanes durante el verano y el otoño.

Michelle L’Heureux, responsable del equipo de El Niño Oscilación del Sur de la NOAA, indicó que el fenómeno puede modificar la corriente en chorro del Pacífico norte y provocar inviernos más húmedos en el sur de Estados Unidos, mientras que las regiones del norte experimentarían condiciones más secas. No obstante, aclaró que el próximo invierno aún está demasiado distante como para establecer proyecciones definitivas.

Los científicos ya detectan señales tempranas de calentamiento en el Pacífico ecuatorial. Xie afirmó que la capa cálida superficial se está volviendo más gruesa, un indicador clave del desarrollo del fenómeno. Además, en 2025 el contenido de calor de la capa superior del océano alcanzó un récord por quinto año consecutivo, un dato relevante porque los océanos almacenan cerca del 90 por ciento del exceso de calor generado por el cambio climático.

Este escenario refuerza la preocupación de la comunidad científica, ya que la combinación entre variabilidad natural y calentamiento global puede intensificar los impactos climáticos. El eventual regreso de El Niño vuelve a colocar al sistema climático mundial bajo vigilancia, mientras expertos monitorean la evolución del Pacífico en los próximos meses.

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