La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria confirmó que aunque la mayoría de los alimentos cumple con la normativa, frutas como naranjas, uvas, frutillas y manzanas presentan residuos múltiples de pesticidas, lo que genera preocupación por la exposición acumulada en los consumidores.

Organizaciones ambientalistas cuestionan la extensión del uso de glifosato y denuncian un doble estándar comercial, mientras la UE avanza lentamente hacia la meta de reducir en un 50 % los químicos agrícolas para 2030.

Por Stakeholders

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La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) analizó más de 125.000 muestras de alimentos en distintos países de la Unión Europea y confirmó que, aunque la mayoría cumple con los límites legales, una parte importante de frutas y verduras llega al consumidor con residuos de pesticidas.

El reporte, publicado el 5 de mayo de 2026 con datos de 2024, señala que las naranjas, uvas de mesa, frutillas y manzanas figuran entre los productos con mayor frecuencia de residuos múltiples, es decir, combinaciones de varias sustancias en una misma muestra.

¿Qué detectó el infrome del EFSA en los productos en Europa?

En el programa coordinado de la UE, el 98,8 % de las 9.842 muestras cumplió la normativa, pero el 54,5 % contenía residuos dentro de los límites y el 2,4 % superó los máximos autorizados.

En importaciones, de 39.433 muestras, el 56,2 % tenía residuos legales, el 5,5 % superó los límites y el 3,6 % fue considerado no conforme, siendo detenido antes de ingresar al mercado europeo. Aunque la EFSA concluye que el riesgo para la salud humana sigue siendo bajo, organizaciones ambientalistas advierten sobre la exposición repetida a “cócteles” de pesticidas.

PAN Europe señaló que el 41,6 % de frutas y verduras vendidas en la UE contenía residuos y que el 25,5 % incluía más de uno. La organización reiteró que las frutas más contaminadas son las naranjas, uvas de mesa, frutillas y manzanas, lo que genera preocupación por la exposición acumulada en los consumidores.

La OMS aconseja no dejar de consumir frutas y verduras, pero sí reducir la exposición mediante prácticas simples: lavar bien los alimentos frescos, pelar las frutas cuando sea posible y diversificar la dieta para evitar acumulación de residuos de un mismo producto.

Crisis agrícola y ambiental

El uso intensivo de agroquímicos en Europa tiene impactos más allá de los alimentos. El 70 % de los suelos agrícolas están afectados por pesticidas y el 80 % de los campos sufren contaminación que acelera la pérdida de biodiversidad y polinizadores. La controversia por el glifosato, clasificado como “probablemente cancerígeno” por la OMS, se intensificó luego de que la Comisión Europea extendiera su autorización por diez años más.

Además, persiste el doble estándar comercial, ya que empresas europeas exportan pesticidas prohibidos en la UE hacia América Latina y el Mercosur. En España, más del 40 % de frutas y verduras analizadas contienen plaguicidas, algunos no autorizados o considerados disruptores endocrinos. La UE se había propuesto reducir en un 50 % el uso de pesticidas químicos para 2030, pero el avance es lento y la dependencia del modelo intensivo dificulta la transición hacia la agroecología.

El informe de la EFSA refleja una paradoja: aunque la mayoría de los alimentos cumple con la normativa, la presencia de residuos múltiples en frutas de consumo masivo genera preocupación. La crisis ambiental por agroquímicos exige políticas más firmes, transparencia en el comercio internacional y un impulso real hacia modelos agrícolas sostenibles.

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