Desde septiembre del 2013 hasta la fecha, la plataforma virtual “SíseVe” del Ministerio de Educación (Minedu) ha registrado un total de 49.300 reportes de casos de bullying, violencia física, psicológica y sexual en las distintas instituciones educativas del país.

Hace unas semanas, una pequeña de doce años, presunta víctima de bullying por parte de sus compañeros de clase, cayó aparatosamente desde el cuarto piso de su colegio. Las graves contusiones que sufrió  la mantienen en la UCI de un nosocomio limeño.

El hecho se agravó cuando el padre de la menor descubrió en el celular de su hija conversaciones donde recibía comentarios e insultos por su peso, peinado, modo de vestir, que habrían sido determinantes y constantes en la vida escolar de la pequeña. Y quien habría dejado en el celular un mensaje de despedida.

“Cuando hablamos de bullying, nos referimos a una relación asimétrica donde hay una persona o un grupo de personas (Acosadores) que ejercen poder sobre otra que reúne ciertas características que la convierten en víctima”. Todo esto ocurre ante estudiantes que actúan indiferentes, son los llamados espectadores”, apunta el psicólogo Luis Arias Valle, Vocal Consejero del Consejo Directivo Regional I de Lima y Callao del Colegio de Psicólogos del Perú, quien es además especialista en Desarrollo Humano y Convivencia Escolar.

Todo esto ocurre ante estudiantes que actúan indiferentes, son los llamados espectadores. Para el especialista, los agentes educativos maestros y otros responsables del cuidado de los estudiantes, deben realizar una permanente observación para determinar situaciones de conflicto donde puede darse el caso que un estudiante ejerza el control sobre el colectivo escolar.

En este punto, el psicólogo precisa que la confianza es un eje fundamental para activar todo aquello que permita conocer qué es lo que pasa con los hijos en casa. La crianza se debe fundamentar en dos conceptos básicos: El planteamiento de normas y el acompañamiento afectivo.

Si solo impone normas y no pone afecto es un padre autoritario. Si pone afecto y no impone normas es un padre permisivo.  Si no impone normas ni pone afecto es un padre negligente. Si impone normas y pone afecto es un padre democrático.  Este último es el idóneo para aplicar en la crianza de los hijos.

“El rol de padres o apoderados es efectivo en función al estilo de crianza empleado y enseñar que los hijos tienen que saber comunicar lo que les pasa en el día, sostiene el experto”, agrega.

El especialista considera que una manera efectiva de abordar el bullying es trabajar la promoción, prevención y mediación. Promoviendo en el colegio y en el hogar que sucedan experiencias buenas, previniendo situaciones negativas. La mediación es una estrategia efectiva para regularlos conflictos de convivencia escolar.

Asimismo señala que el acosador, desde la perspectiva psicológica, también está afectado y es una víctima que tiene que ser atendida.  Enfatiza que el rol de los alumnos espectadores es importante, toda vez que son los que conocen la existencia del acoso, pero se abstienen de apoyar a la parte acosadora o a la víctima. Deciden mantenerse “neutrales”. 

Arias recomienda que se debe entrevistar de manera individual a víctima y acosador, para determinar las características de su personalidad y convocar a los padres. Informándoles sobre lo que está ocurriendo y comprometerse en las estrategias de intervención para abordar el tema.  

Desde septiembre del 2013 hasta la fecha, la plataforma virtual “SíseVe” del Ministerio de Educación (Minedu) ha registrado un total de 49.300 reportes de casos de bullying, violencia física, psicológica y sexual en las distintas instituciones educativas del país. 

Piura es la región con mayor número de casos, después de la capital. Lima Metropolitana registra 17,700 reportes, la región Piura, 3,369, la región Arequipa, 2,277, y Cusco 1,659. De estas cifras, más de 24 mil casos fueron de violencia física, 16,900 de violencia psicológica y 8,433 de violencia sexual. Hubo 87,71 casos de bullying y 702 de Cyberbullying.

Solo en lo que va del 2022, el psicólogo Tairon Sánchez, de la Dirección Regional de Educación, ha identificado al menos 600 casos de violencia escolar (física, sexual y psicológica).







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