El concepto de descanso laboral en Perú atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. De acuerdo al estudio Vacaciones 3.0 de Bumeran confirma que el 45% de los talentos peruanos prefiere reducir su jornada laboral antes que irse de vacaciones, el porcentaje más alto de toda la región. Al mismo tiempo, revela que el 55% de las personas trabajadoras no se tomó vacaciones en el último año, mientras que el 45% sí logró hacerlo.
Esta tendencia también aparece en otros países de Latinoamérica, aunque con menor intensidad. Panamá registra un 40%, Ecuador un 36%, Chile un 33% y Argentina un 29%. El dato refleja un cambio cultural en la forma de entender el bienestar laboral, donde el tiempo cotidiano pesa más que las pausas prolongadas.
¿Por qué los peruanos deciden reducir su jornada laboral antes que tomar vacaciones?
El estudio muestra que el 44% de las personas trabajadoras priorizaría otros beneficios por encima de las vacaciones. El 31% elegiría bonos o incentivos económicos adicionales. El 29% optaría por el home office o la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar. El 28% se inclinaría por un mejor salario.

Este escenario confirma que el descanso ya no se mide solo en días libres, sino en condiciones laborales que permitan una vida más flexible y menos presionada.
Diego Tala, director comercial de Bumeran.com.pe, declaró que, “Los resultados del estudio muestran que las personas trabajadoras se están replanteando qué significa realmente sentirse bien en el trabajo. Que el 45% de los talentos prefiera reducir su jornada antes que tomar vacaciones refleja una tendencia hacia la revalorización del tiempo para uno mismo, la familia y la vida fuera de la oficina. Además, que los talentos prioricen beneficios como incentivos económicos y la posibilidad de trabajar desde casa o desde cualquier lugar, evidencia que hoy se valora aquello que permite vivir con menos estrés y mayor equilibrio».
Vacaciones en Perú: menos descanso del esperado
Entre quienes no tomaron vacaciones el último año, el 48% lo atribuye a un cambio de empleo. El 19% señala que no tuvo recursos económicos. El 14% afirma que no encontró un periodo adecuado en su agenda.
En cuanto a los días disponibles, el 57% indica que tiene entre 20 y 30 días al año. El 12% cuenta con entre 10 y 15 días. El 11% dispone de menos de 5 días. El 10% supera los 30 días. El 8% tiene entre 5 y 10 días. El 2% registra entre 16 y 20 días.
El 70% debe solicitar sus vacaciones con al menos un mes de anticipación. El 18% lo hace con una o dos semanas. El 12% con menos de una semana.

Aunque algunas empresas ofrecen una semana adicional de vacaciones, solo el 16% de los trabajadores peruanos accede a este beneficio. En Argentina lo menciona el 24%. En Ecuador el 20%. En Chile el 18%. En Panamá el 14%.
Cuando se les preguntó si pudieran elegir libremente su destino vacacional, el 20% viajaría dentro del país. El 13% elegiría Tokio, Japón. Otro 13% optaría por Cancún, México. El 11% se inclinaría por Barcelona, España.
Las preferencias reflejan un deseo de experiencias internacionales, aunque la realidad económica y laboral limita muchas veces su concreción.
La desconexión, el mayor desafío de los peruanos
El estudio también revela una dificultad persistente. El 36% de las personas trabajadoras no logra desconectarse de sus tareas durante las vacaciones. De ellas, el 41% revisa ocasionalmente mensajes o correos. El 16% sigue gestionando tareas menores. El 3% continúa trabajando casi con normalidad. En contraste, el 40% sí logra desconectarse por completo.
Entre quienes no logran desconectarse, el 33% afirma que le gusta mantenerse informado. El 28% señala que recibe mensajes de compañeros o líderes. El 24% teme que se acumulen demasiadas tareas al regresar. El 9% teme perder su puesto. El 6% menciona otras razones.
En términos generales, el 71% admite revisar su correo o celular laboral durante las vacaciones. El 32% siente ansiedad si no lo hace. El 17% experimenta culpa al disfrutar de su descanso.
Los datos de Bumeran confirman que el bienestar laboral en Perú ya no se define únicamente por el número de días libres, sino por la posibilidad de vivir con mayor equilibrio, menor presión y mayor control del tiempo. Reducir la jornada, trabajar desde casa o acceder a incentivos económicos hoy pesa tanto, o incluso más, que las vacaciones tradicionales.
El desafío para las empresas será adaptarse a esta nueva expectativa, en un mercado laboral donde el talento valora cada vez más la calidad de vida que el cargo que ocupa.









