La paralización de más de 60 proyectos eólicos y solares en Estados Unidos genera incertidumbre en el sector energético, justo cuando la demanda eléctrica continúa en aumento.

Retrasos regulatorios y cambios en la política federal afectan inversiones renovables y reabren el debate sobre el futuro de la transición energética y los costos de la electricidad.

Por Stakeholders

Lectura de:

La política energética impulsada por la administración del presidente Donald Trump ha comenzado a impactar el desarrollo de energías renovables en Estados Unidos, donde decenas de proyectos eólicos y solares enfrentan retrasos regulatorios en un contexto de creciente demanda eléctrica. La paralización alcanza a más de 60 grandes parques en distintas etapas de desarrollo y genera incertidumbre entre inversionistas y empresas del sector.

Un informe publicado por The New York Times señala que agencias federales están demorando aprobaciones que anteriormente se resolvían de forma rutinaria. Las trabas afectan tanto proyectos ubicados en terrenos federales como iniciativas desarrolladas en propiedades privadas, lo que ha alterado cronogramas financieros y decisiones de inversión.

Proyectos paralizados y efectos en el mercado energético de EE.UU.

El nuevo escenario regulatorio coincide con un incremento sostenido del consumo eléctrico en el país, impulsado por la electrificación industrial, el crecimiento tecnológico y la expansión de centros de datos. Ante la incertidumbre, algunos promotores optaron por rediseñar proyectos para evitar permisos federales, mientras otros evalúan redirigir capital hacia combustibles fósiles.

Uno de los casos más representativos es el parque eólico Jackalope Wind, desarrollado en Wyoming por NextEra Energy. La iniciativa contemplaba la instalación de cientos de turbinas y un contrato de compra de energía por 35 años con Idaho Power. Sin embargo, una revisión ambiental del Departamento del Interior permaneció estancada durante meses, lo que llevó a la cancelación del acuerdo comercial y dejó el proyecto sin viabilidad inmediata.

Situaciones similares se repiten en distintos estados y afectan tanto instalaciones eólicas como solares. En el segmento fotovoltaico, alrededor de 73.000 megavatios se encuentran en riesgo debido a interferencias políticas y retrasos administrativos. La empresa Engie North America estima que hasta el 40 % de sus proyectos renovables previstos para 2027 podría verse afectado, escenario que, según advierte, podría generar tensiones en la oferta energética y mayores costos para los usuarios.

El avance previo de las energías renovables

Pese a las actuales dificultades, Estados Unidos registró durante la última década un crecimiento sostenido de las energías limpias. La expansión eólica en estados del medio oeste y el auge solar en el suroeste transformaron progresivamente la matriz energética nacional.

Estados como Texas, California e Iowa se consolidaron como líderes en generación renovable, complementando un sistema energético que aún depende mayoritariamente del petróleo y el gas. La reducción de costos tecnológicos, junto con contratos de suministro a largo plazo, permitió que la energía solar y eólica alcanzaran niveles de competitividad frente a los combustibles tradicionales.

El desarrollo de baterías y sistemas de almacenamiento también fortaleció la estabilidad de las redes eléctricas, facilitando la integración de fuentes intermitentes y mejorando la gestión de la demanda.

Una transición energética en tensión

La política federal actual busca reducir lo que considera un trato preferencial hacia las energías verdes y, en paralelo, promueve condiciones más favorables para la industria del petróleo y el gas, sector en el que Estados Unidos mantiene liderazgo global. Especialistas advierten que frenar proyectos renovables podría limitar la diversificación energética y retrasar los compromisos de reducción de emisiones.

En este contexto, la transición energética estadounidense atraviesa una etapa marcada por tensiones regulatorias y decisiones políticas que podrían redefinir el rumbo del sector. Mientras el país debate su estrategia energética, cientos de proyectos permanecen en espera y el desenlace tendrá implicancias económicas, ambientales y climáticas a escala global.

LEA TAMBIÉN: Empresa peruana Gloria Foods consolida su liderazgo con la compra de Saputo Argentina, dueña de la marca La Paulina







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.