Los límites entre trabajo y descanso se vuelven cada vez más difusos. Un informe regional sobre expectativas y vacaciones, elaborado por Rankmi, reveló que el 45% de las personas no logra desconectarse mentalmente durante sus días libres, lo que cuestiona la efectividad de las vacaciones como espacio real de recuperación. En la práctica, muchos colaboradores permanecen atentos a pendientes, revisan comunicaciones o se mantienen disponibles de manera intermitente.
“El fenómeno no es aislado. Responde a un cambio más profundo en la dinámica laboral, donde los límites entre el tiempo personal y el trabajo se vuelven cada vez más difusos. El descanso comienza a operar como un espacio híbrido, afectando la capacidad de recuperación y generando desafíos para la sostenibilidad del desempeño en el tiempo”, explicó Felipe Cuadra, Director de RRHH y Cofundador de Rankmi.
Contacto constante y cultura organizacional
El estudio señala que casi uno de cada cinco trabajadores recibe contacto frecuente o constante por parte de su empresa durante las vacaciones. La desconexión, por tanto, no depende solo de decisiones individuales. Factores como la falta de reemplazos, la concentración de responsabilidades en ciertos roles y culturas organizacionales que promueven la disponibilidad permanente refuerzan esta tendencia.
“La desconexión laboral comienza a posicionarse como un indicador clave en la gestión de personas. Más allá de ser un beneficio, se trata de una condición necesaria para asegurar la continuidad operativa, reducir errores y sostener niveles adecuados de compromiso. En esa línea, especialistas coinciden en la importancia de avanzar hacia políticas claras de descanso, protocolos de no contacto y liderazgos que modelen conductas alineadas con estos objetivos”, añadió Cuadra.
Riesgos para la productividad
El desafío para las empresas no está solo en ofrecer vacaciones, sino en garantizar que cumplan su propósito. De lo contrario, el costo se traslada directamente a la operación, afectando eficiencia y experiencia de los equipos. Una desconexión incompleta puede escalar en mayores niveles de desgaste laboral e incluso en cuadros de burnout, con impacto directo en la productividad y el compromiso organizacional.
La desconexión laboral se perfila así como un nuevo indicador de sostenibilidad empresarial. Las compañías que logren asegurar espacios reales de descanso no solo protegerán la salud de sus colaboradores, también fortalecerán su capacidad de innovación y desempeño en el largo plazo.









