En una conversación con Alexandra Ames, secretaria de Gestión Social y Diálogo de la PCM, se analizan las raíces y las soluciones a los conflictos sociales en el Perú, considerando la importancia del diálogo hasta el papel crucial del trabajo multiactor y la transparencia.

Por Denisse Torrico

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¿Cuáles son las principales causas de conflictos sociales en el Perú en los últimos años?

Un conflicto social es un proceso en el que dos o más actores de un territorio perciben que sus intereses se contraponen. El conflicto en sí no es malo, este es un fenómeno social que suele darse en las relaciones entre la sociedad, Estado y empresas. Sin embargo, si este conflicto no es tomado en cuenta debidamente podría escalar a situaciones de crisis o violencia que afectan la gobernabilidad del país.

En los últimos años, los principales conflictos han surgido a causa de la desatención de ciertas demandas sociales o por la falta del cumplimiento de compromisos que se dan entre las partes.

¿Qué regiones o sectores de la sociedad peruana tienden a experimentar más conflictividad social y por qué?

Las regiones que tienden a experimentar mayor conflictividad social se encuentran en el sur del país y en la Amazonía peruana, precisamente en donde existe industria petrolera y minera. Más del 50 % de los casos de conflictividad que tenemos registrados son por situaciones vinculadas a la minería y a hidrocarburos.

La presencia de estos sectores permite al país tener un crecimiento económico importante, pero estos recursos generados no necesariamente son devueltos al territorio en términos de desarrollo, por lo que se genera una situación de desigualdad que crea disconformidades y demandas sociales insatisfechas.

¿Cómo afectan los conflictos sociales al desarrollo económico y social del Perú?

Por un lado, cuando un conflicto social estalla a un nivel de crisis, las operaciones suelen ser paralizadas por lo que las empresas ven afectada su productividad, lo que a su vez reduce la generación del canon para el propio territorio. Por eso no hay un único perdedor, con conflictividad social y paralizaciones perdemos todos, incluso el territorio porque además se afectan los derechos de las personas que no pueden transitar con normalidad afectando otros pequeños negocios.

¿Qué otro factor se ve afectado?

Por otro lado, y no menos importante, estas situaciones generan una mayor desconfianza entre los actores afectando la gobernabilidad del país y el sentido de cooperación multiactor que deben tener los stakeholders en el territorio para una adecuada gobernanza que apunte al desarrollo. Restablecer el orden y la paz social resulta mucho más complejo y es más costoso porque la confianza toma mucho más tiempo en recuperarse.

¿Cuál es el objetivo principal de la Secretaría de Gestión Social y Diálogo (SGSD) dentro de la PCM?

El objetivo principal, nuestro propósito, es precisamente la generación de confianza entre todos los stakeholders y generar las condiciones más adecuadas para la gobernanza territorial. Esto lo hacemos a través de nuestro recurso más importante: el diálogo, el cual es un mecanismo poderoso que nos permite sentarnos con mayor calma a escucharnos de manera horizontal para abordar los problemas que han generado esta situación de conflictividad.

¿De qué manera enfocan su trabajo para lograr el diálogo?

Restablecer la confianza después de situaciones de crisis es más costoso, más trabajoso. Nuestra apuesta, con nuestro nuevo enfoque en la Secretaría de Gestión Social y Diálogo, es generar el diálogo como un mecanismo permanente para relacionarnos y trabajar desde una perspectiva multiactor en los territorios antes de que un conflicto social escale a situaciones que después vamos a lamentar.

En esa línea, el enfoque preventivo es más efectivo y nuestra apuesta es escuchar las demandas e insatisfacciones, así como temores o dudas que puedan existir para que tanto el Estado como las empresas puedan tomar acción de manera temprana. La visión que tenemos ahora es convertir a las Mesas de Diálogo en esos espacios multiactor que apuntan a la construcción de una sola visión del territorio, donde cada uno de los actores es responsable del desarrollo bajo los diferentes roles que se tienen.

“Cuando un conflicto social estalla a un nivel de crisis, las operaciones suelen ser paralizadas por lo que las empresas ven afectada su productividad”.

¿Cuál es la importancia del trabajo multiactor en la prevención de conflictos sociales?

Si bien es el Estado el principal responsable de asegurar el progreso social y económico a los ciudadanos, creo que cada vez queda más claro que el sector privado no puede ser exitoso si no se garantiza la incorporación de los 3 pilares de la sostenibilidad en sus estrategias de negocios que son el económico, el social y el ambiental. Lo mismo sucede con las autoridades locales y regionales. Ellos también representan al Estado y al estar más cerca del territorio tienen la responsabilidad de comprometerse a cerrar las brechas sociales y atender las demandas de su gente en vez de pedir constantemente más recursos al gobierno central.

¿Qué impacto tienen las acciones de la SGSD en la reducción de la conflictividad social en el Perú?

Ya he cumplido un año en la Secretaría y puedo decir que el 2023 ha sido muy intenso. Sin embargo, no nos hemos cansado. Nuestra pasión y compromiso es el diálogo. Tenemos una apuesta genuina por escuchar las demandas de la gente y nos comprometemos con estas, porque como Estado, nos toca atenderlas. Así, las movilizaciones políticas se redujeron gracias al trabajo que mi equipo hizo de coordinar con cada una de las diferentes organizaciones sociales que se encontraban marchando, con las cuales nos hemos sentado, uno a uno a trabajar una agenda social.

¿Qué resultados han obtenido durante el año anterior?

Estas organizaciones ya no participaron en las movilizaciones de julio del 2023 porque sostenían que se encontraban conversando con nosotros. Ese es el poder del diálogo. Recibí el cargo con más de 250 vías bloqueadas. Hoy nos encontramos dialogando antes de tiempo para evitar que un bloqueo suceda. En enero del 2023, los casos de conflictividad social crítico o inminente eran 69, mientras que en diciembre solo hemos tenido 4 casos en esta situación.

¿Cuál es el papel de la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de conflictos entre las empresas y las comunidades en el Perú?

La transparencia y la rendición de cuentas es otro factor relevante para la consolidación de la confianza. Si no dialogamos con transparencia y rendimos cuentas sobre el avance de nuestra gestión social, se genera incertidumbre en el territorio y ahí es donde viene la especulación, los temores y reacciones impropias para la cultura de paz en una comunidad. Mi recomendación para el sector privado es la misma que yo siempre le hago a los funcionarios públicos: hablemos con sinceridad. Si no hemos avanzado en el cumplimiento de algún compromiso, expliquemos las razones de la demora. No tengamos miedo de hacerlo. La gente entiende bien cuando hay un diálogo sincero y un compromiso genuino.







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