Ante la escasez de fibras naturales por los incendios forestales, una ingeniera boliviana desarrolla una solución innovadora: convertir botellas plásticas en hilos textiles. Su proyecto no solo impulsa la sostenibilidad, sino que también ofrece nuevas oportunidades para comunidades indígenas dedicadas a la artesanía.

Por Stakeholders

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En Bolivia, donde la artesanía textil es parte fundamental de la identidad cultural, los incendios forestales han amenazado la disponibilidad de fibras naturales utilizadas por comunidades indígenas. Frente a este problema, Grecia Bello, una ingeniera electrónica de 24 años, ha desarrollado un innovador proceso para transformar botellas plásticas en hilos textiles, brindando una solución sostenible a artesanos afectados por la deforestación.

Bello, originaria de Santa Cruz de la Sierra y con especialización en robótica industrial, ideó su proyecto mientras cursaba un posgrado en Barcelona. Alarmada por la creciente pérdida de bosques en Bolivia, se propuso encontrar una alternativa viable para reemplazar las fibras naturales devastadas por los incendios. Así nació Arakuaa, una máquina de bajo costo capaz de convertir plástico reciclado en hilos resistentes para la confección de artesanías.

El proceso: del plástico a la fibra

El funcionamiento de Arakuaa comienza con la recolección de botellas de PET, que son limpiadas, trituradas y fundidas a 220°C para obtener una resina similar al azúcar derretido. Luego, esta sustancia se vierte sobre un tambor giratorio, donde la velocidad de rotación determina el grosor del hilo resultante. Gracias a esta tecnología, los artesanos pueden acceder a un material reciclado y sostenible para continuar con sus tejidos.

El diseño de la máquina, desarrollado en el Fab Lab Santa Cruz de la Universidad Franz Tamayo, utiliza controladores electrónicos y software de código abierto, permitiendo su fácil replicación en otros laboratorios. Bello busca que Arakuaa no solo sea una herramienta accesible, sino también una solución escalable para comunidades afectadas por la crisis climática.

Impacto en las comunidades indígenas

El proyecto ha sido evaluado por organizaciones como Artecampo, que agrupa a artesanos de pueblos guaraníes, ayoreos y chiquitanos, quienes ven en esta tecnología una oportunidad para mantener sus tradiciones textiles sin depender de fibras naturales escasas. Además, Arakuaa ha despertado el interés de empresas recolectoras de plástico, que ven en este proceso una nueva posibilidad para reciclar desechos a gran escala.

Innovación y proyección futura

El equipo de Bello ha desarrollado tres modelos de la máquina: una versión industrial para grandes volúmenes de plástico, una de tamaño reducido para universidades y una edición portátil presentada en foros internacionales. Se espera que la versión comercial esté disponible en julio, con precios que van desde 1.400 hasta 5.800 dólares, dependiendo del modelo.

Además, el equipo lanzará la plataforma Openfiver, donde se compartirán los planos y diseños para que otros laboratorios puedan replicar y mejorar Arakuaa. Esta iniciativa busca democratizar la tecnología y fomentar soluciones sostenibles en distintos países.

Con esta innovación, Grecia Bello no solo está revolucionando la industria textil en Bolivia, sino que también está sentando un precedente en la transformación de residuos plásticos en oportunidades económicas y ambientales. Una propuesta que demuestra que la tecnología y la tradición pueden ir de la mano para construir un futuro más sostenible.

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