Pedro Vega y la materia prima de su proyecto. (Foto:Stakraft Perú)

Por Stakeholders

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Hace 15 años que Pedro Vega recorre el valle de su tierra cada diciembre y enero para reforestar zonas agrestes simplemente porque le interesa demasiado el planeta. El también jefe de operaciones de Statkraft tiene un sueño: replicar la misión en otras partes del Perú.

 

El diario El Comercio recogió en una crónica la vida de Pedro Vega, quien desde muy pequeño aprendió a ser testigo de la depredación de los animales, los bosques de la selva central y otros sucesos que lo hicieron convencer su entrega y pasión por la naturaleza.

Pedro dejó su tierra natal, Jauja, para seguir sus estudios en Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional de Ingeniería. Sin embargo, siempre ha tenido la misión de sembrar para un crear un mejor planeta. Fue así que hace quince años tomó la iniciativa de sembrar 2.000 árboles al año en las afueras de Jauja.

Siempre fue de mi interés el tema vinculado a las energías renovables, el cuidado del medio ambiente, la reforestación. Yo sabía que de alguna manera debía vincularme a eso, concretar mi deseo de poner mi grano de arena en velar por ese objetivo”, le dice Pedro a Somos.

Coincidentemente al año en que Pedro empezó con esta misión personal, ingresó a trabajar a Statkraft Perú, brazo nacional del mayor generador de energía renovable de Europa. Una empresa noruega que produce energía hidroeléctrica, eólica y solar.

Allí soy jefe de operaciones, el encargado de ver las distintas plantas hidroeléctricas que tenemos en todo el país. Soy parte de su equipo porque siento que la compañía está alineada con lo que me gusta. Tienen directivas muy claras respecto del desarrollo de la energía limpia y la batalla contra los estragos del cambio climático. Ellos están llevando a cabo a hora el programa Conecta con el futuro y yo los apoyo en lo involucrado con reforestación”, afirma.

Pedro sabe bien que plantar un solo árbol significa perpetuar la vida en cualquiera de sus formas. Para él ha sido cuestión de voluntad, vocación, perseverancia y paciencia. Sin embargo, cree en la perseverancia de las personas para alcanzar realmente sus objetivos.

A veces la gente se desanima porque ver un árbol como en su esplendor puede tomar cinco o seis años. Pero así es. Toma tiempo, pero se tiene que hacer. Yo vengo años comprobando como tierras secas terminan convirtiéndose en bosques. Ves a los animales bajando y viviendo en ellos. Claro que vale el esfuerzo”.

El sueño de Pedro es llegar más allá de los territorios de la selva peruana y lograr contribuir de esa manera con el medio ambiente.

Quiero ir más lejos con esta causa. Voy a empezar por otras zonas de la selva central y luego quisiera ir a otros lugares del Perú, por qué no. No es difícil, cualquier puede aprende y hacerlo desde su sitio, su distrito, su comunidad. Solo hay que decidirse”, finaliza.

La historia de Pedro visibiliza el esfuerzo de perseguir los sueños e ideales de cada persona. También, enseña el alto compromiso que un ciudadano tiene con el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad.

 

Con información del diario El Comercio

 







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