Amazon rainforest
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César A. Ipenza Peralta

Abogado especializado en materia ambiental

Se ha cumplido medio siglo de la Conferencia de Estocolmo, un evento del sistema de Naciones Unidas que marcó un cambio en el mundo para abordar “lo ambiental”. Entonces, en 1972, se instauró el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente, que se tradujo en el impulso de la inclusión del derecho a gozar de un ambiente sano y equilibrado en las Constituciones del mundo: un avance fundamental y una evidencia concreta de los vínculos indesligables entre los derechos humanos y el medio ambiente.

César Ipenza

La Declaración de Estocolmo, aprobada en ese contexto, presenta 26 principios. Uno de ellos, el 4, señala lo siguiente: “El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y la fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos…”. En ese sentido, para poder aspirar a ejercer esa responsabilidad, no podemos dejar de lado instrumentos y mecanismos fundamentales.

¿De qué manera podemos preservar y administrar juiciosamente el patrimonio natural, si no tenemos las herramientas necesarias, si no existen mecanismos adecuados para acceder a la información ambiental, sino tenemos mecanismos de participación efectiva en asuntos que nos afectan directamente y si el camino a la obtención de la justicia ambiental es tan largo, y casi tardío. Y, más aún, cuando la gente que contribuye a garantizar ese derecho a un ambiente sano y adecuado, viene siendo asesinada o amenazada?

Una de esas respuestas es contar con mecanismos de acceso a la información y participación para que, sobre ello, podamos aspirar a la justicia ambiental y ejercer esa labor con todas las condiciones óptimas, que se traducen en no estar sujetos a amenazas, coacción o en el peor de los casos a la muerte. Lamentablemente, no todos (as) son defensores de nuestra casa común de manera efectiva, por tanto, requerimos trascender del discurso y realizar acciones en beneficio de todos (as).

Ante este escenario, surgen instrumentos fundamentales, como el Acuerdo de Escazú, inicialmente llamado Acuerdo del Principio 10 de Río, que aborda todos los elementos necesarios para ejercer nuestra ciudadanía ambiental, pero también para asumir con responsabilidad la preservación de nuestra casa común en beneficio de todos y de las generaciones venideras. 

Escazú se traduce en todos los pilares básicos y necesarios para la viabilidad de nuestra sociedad y de manera digna, y más que discursos tardíos y sin sentido de si son medio o ambiente, necesitamos su ratificación y compromiso al más alto nivel.

Una de las mentiras más grandes tejidas en torno a este fundamental instrumento para bloquear su ratificación es que atenta contra la soberanía y que “perderíamos la Amazonía”, aprovechando que en gran parte la gente no necesariamente lee estos instrumentos. 

Lo cierto es que en ninguna parte del texto del Acuerdo de Escazú se menciona a la Amazonía y, además, dentro de los principios (Artículo 3) del Acuerdo, se reitera inciso i) principio de soberanía permanente de los Estados sobre sus recursos naturales e inciso j) principio de igualdad soberana de los Estados. 

Pese a eso, “personas de derecho” y “actores vinculados a actividades informales” impulsaron una campaña en contra del Acuerdo de Escazú. ¿Por qué? Pues porque se trata de una herramienta potente contra las actividades ilícitas, contra la corrupción, contra mecanismos de impunidad. En ese sentido, este Acuerdo siempre será una amenaza para quienes promuevan las actividades ilegales. 

Toca evidenciar que el ya vigente Acuerdo de Escazú y parte de la legislación de muchos de nuestros países vecinos, no es el “monstruo” que afirman y que han vivido de nuestro país a costa de la afectación de todos y de limitar nuestros derechos. Toca poner en relieve lo que significa y corresponde, pues el Acuerdo nos permitirá contar con mejores mecanismos contra la corrupción y para defender nuestra casa común y, sobre todo, asegurar  el bienestar de todos(as). 







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