Empresas, por la participación electoral

Bernardo Kliksberg
Asesor de diversos organismos internacionales*

Las empresas tomaron una posición inédita ante las elecciones 2020 en EE.UU. Lanzaron una gran ofensiva para que la población se registrara, y fuera a votar. The New York Times titula una nota sobre el tema “Las tiendas, y casi toda otra forma de empresa quieren que Ud. vote”. Medios sociales muy influyentes como Instagram y Snapchat, pusieron avisos y fotos en sus apps, pidiendo que se votara. FaceBook publicó avisos diarios, pidiendo votar. Las grandes cadenas de venta de ropa, enviaron emails a sus consumidores urgiéndolos a votar, y los productos que vendían venían con consignas pro voto. Empresas líderes como Best Buy, Coca Cola, y otras, estimularon el voto en su publicidad, y sus mercaderías. Algunas lograron resultados directos muy impactantes. Snapchat, ayudo a registrar 1.200.000 nuevos votantes jóvenes.

Por otra parte, un problema fundamental que dificultaba el voto, que se realiza en un día laboral y no es obligatorio, era los conflictos con el trabajo y fue atacado de frente. Un estudio del Pew Center, mostró que en el pasado, el 35% no pudo votar por esa razón. Por eso, 500 empresas constituyeron “La Alianza Cívica” para estimular la participación de sus empleados y ofrecerles medias jornadas, o jornadas enteras pagas para ir a votar. Otras 1,700 crearon “Tiempo para votar” publicitando el voto, y ofreciendo todo tipo de facilidades a su personal. Otra 800 armaron el programa “Un día para votar” con similares objetivos. Muchas fomentaron que su personal se ofreciera como voluntario para ayudar en las mesas de votación. Hasta los grandes bancos, como Bank of America, JPMorgan, Morgan Stanley y otros liberaron a su personal para que fuera a votar. Citi y Gap, entre otras empresas, decidieron que brindarían todo el tiempo adicional necesario, y recursos para educación de los votantes. Old Navy anunció que pagaría a sus empleados, remuneraciones extras para ayudar a las mesas electorales. El 60% de ellos están entre 18 y 29 años. Levi’s ofreció financiar entrenamiento para apoyar a las mesas electorales.

Estas posiciones significaron un cambio de fondo en los comportamientos usuales de la empresa privada en esta área. Fueron muy impulsadas por los mismos empleados de las empresas, y por los consumidores particularmente los jóvenes. Así como exigieron recientemente a las empresas, se salieran de los “libretos convencionales de Responsabilidad Social empresarial” y se pronunciaran y actuaran ante el calentamiento global, y el deterioro del medio ambiente, el racismo, la discriminación de género, la baja presencia de las minorías en las empresas, las desigualdades; ahora presionaron porque fueran factores activos en romper con los bajos porcentajes de participación electoral usuales en EE.UU.

La reputación corporativa, crucial para el éxito actual de una empresa estaba en juego. Las que no participaran serían vistas como ciudadanos de baja calidad por la Sociedad, y los stakeholders. Varias encuestas han mostrado que la simpatía por las empresas que están hoy tan profundamente ligadas a si son pro verdes, generadoras de valor social, preocupadas por la comunidad, se definirá también crecientemente por la calidad de su compromiso en impulsar el voto.

En América Latina, también se necesita que las empresas se involucren en estimular a los ciudadanos y particularmente a los jóvenes, en hacerse presentes en las múltiples elecciones que vienen. Ganarán las empresas en reputación corporativa, sostenibilidad, relacionamiento con la comunidad, y ganará la Sociedad incluyendo un actor tan importante como la empresa en una tarea vital para el fortalecimiento de la democracia, como lo es la participación electoral.


El autor fue galardonado por la prestigiosa organización internacional CORRESPONSABLES (basada en España), con su Premio 2020 a la trayectoria y aportes en Responsabilidad Social Corporativa.