Las viviendas verdes, que proliferan con más frecuencia en el país, han comenzado a consolidarse como una alternativa deseada para los peruanos. Cada vez son más reclamadas por los jóvenes  e inversionistas, mientras que los constructores las ven como una opción de futuro. ¿Cuál es su impacto socioeconómico y ambiental?

Por: Luis Paucar

En las últimas décadas se ha incrementado la discusión sobre nuestro impacto ambiental. Mientras los científicos advierten acerca del apremiante cambio climático, surgen programas que promueven tecnologías y normativas ecoamigables. Un ejemplo es la construcción de las llamadas viviendas verdes, una tendencia cada vez más presente en las agendas de numerosos países. 

De hecho, actualmente, instituciones financieras peruanas permiten el acceso a créditos hipotecarios verdes y programas del Gobierno, como Bono Mi Vivienda Verde, que brindan la posibilidad de vivir en alguno de los proyectos sostenibles en Áncash, Arequipa, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Piura, San Martín, Tacna y Lima.

En su compromiso con el cuidado del medioambiente varias constructoras buscan que estos edificios tengan características ecoamigables, que se preocupen por reducir su huella ambiental recurriendo a espacios verdes, a placas solares, reutilización del agua y el ahorro energético, lo que también se siente en el bolsillo de los inquilinos.

“No me imagino haciendo un edificio que no sea de estas características”, señala el gerente general de grupo Creativa, Fernando Carrasco. Para abordar las construcciones que promueven en Lima explica que parten de una pregunta: “¿cómo podemos hacer que la gente sienta que el edificio le ayuda?”.

“Los paneles solares son una gran cosa”, comenta antes de destacar que ayudar “a que toda la huella del edificio sea un parque” es otro punto a su favor porque permite a los vecinos disfrutar de espacios verdes donde socializar.

El enfoque de Creativa en Lima a la hora de construir incluye como elemento central “la organización y limpieza”, lo que supone ahorro para los vecinos, mientras que “las fachadas son de este tipo que se llaman eternas” y que evitan el costo del mantenimiento, así como la contaminación que eso supone.

Según Carrasco, los paneles solares ayudan a tener la luz de ciertas áreas comunes y escaleras de emergencia sin ningún costo; además, los pisos son ecoamigables porque se pueden ensuciar y limpiar sin aspavientos. 

Actualmente, los edificios consumen aproximadamente un tercio de la energía que se usa en el planeta. Por esta razón, diseñar viviendas adecuadas al clima, energéticamente eficientes, con materiales de construcción con baja huella ecológica y la formación de usuarios para operar la vivienda adecuadamente son consideraciones clave para las viviendas sostenibles.

Vemos una tendencia y mayor concientización de las personas a buscar desarrollos sostenibles por un tema de sentir que están contribuyendo en la lucha contra el cambio climático

Tabata Hinojosa, subgerente de vivienda residencial del BBVA Perú.

David Resano, profesor y director del Departamento de Arquitectura de la Universidad de Piura, señala que la apuesta por viviendas verdes es rentable y lo va a seguir siendo cada día más. Un factor que favorece la rentabilidad actual de las viviendas verdes es el incremento continuo del precio de los combustibles, ya que la inversión en tecnología y diseño de estas viviendas podría amortizarse en el tiempo, por su bajo consumo de energía.

Asimismo, porque construir con materiales locales y de baja huella ecológica implica ahorros directos en la coyuntura actual de altos costos logísticos en el transporte derivados de la pandemia.  

Según el experto, para masificar las viviendas verdes en el país será necesario continuar formando profesionales capaces de diseñarlas, sensibilizar al sector de la construcción y fomentar la demanda de este tipo de estas por parte de los usuarios. Se trata, sobre todo, de una tendencia vinculada a la conciencia ambiental. 

“En primer lugar, vemos una tendencia y mayor concientización de las personas a buscar desarrollos sostenibles por un tema de sentir que están contribuyendo en la lucha contra el cambio climático», explica la subgerente de vivienda residencial del BBVA Perú, Tabata Hinojosa.

Debido a eso, el banco ha puesto en marcha un plan de hipotecas orientado a este tipo de viviendas que atrae, «sobre todo, a las generaciones más jóvenes que compran por conciencia porque comparten esos valores», según detalla Hinojosa.

“Tiene varios frentes y todos positivos, contribuyes al medioambiente, ahorras y finalmente las características, que van a depender del grado de certificación, van a hacer que tú inmueble tenga un potencial mayor valor de reventa”, agrega.

El crecimiento de las solicitudes de hipotecas para estas viviendas no ha parado e Hinojosa comenta que, en lo que va de 2022, han colocado más de 60 millones de soles (unos 14,5 millones de dólares) de hipotecas verdes, si bien su objetivo es duplicar esta cifra al cierre del año. «Pero el objetivo es que nuestro portafolio esté compuesto en un 80 % (en tres años) y a un futuro el 100 % sea bajo estas características», señala.

Quienes se interesan en estos productos pueden terminar viviendo en edificios como los que construye Vicca Verde, una marca de Inversiones JF, cuyo gerente general, Horacio Goitre, se plantea la vida que tendrán los edificios verdes en 100 o 200 años, dando forma a la Lima del futuro.

Por eso, considera clave encontrar ese balance entre esas tres partes y, al hacerlo, es cuando puedes hablar de que el proyecto es sostenible, mientras genera un impacto económico y produce una calidad de vida agradable.

“Una de las cosas que siempre tenemos en mente es que lo que hagamos, pensemos que se vaya a constituir a futuro en patrimonio de la ciudad. Hay una responsabilidad detrás”, apunta.

En la actualidad en Perú hay al menos 200 edificaciones sostenibles avaladas con una Certificación EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies, por sus siglas en inglés), de sustentabilidad ambiental y que es emitido por el Banco Mundial.

Estos proyectos son centros comerciales, empresariales, oficinas, hoteles e incluso viviendas de interés social. Todos buscan como fin lograr la eficiencia y el uso sostenible de la energía y el agua, además del manejo eficiente de los desechos sólidos.

La Certificación EDGE le da al Perú una oportunidad de construir edificios verdes y que el país pueda crecer de forma sostenible. De esta forma, tiene un gran potencial para ser aprovechado por inmobiliarias, constructoras y también por las instituciones públicas que trabajan por el desarrollo de soluciones de vivienda en el país. El futuro verde despliega una gran apuesta, pese a que el fenómeno climático no espera.







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