Las instituciones financieras tienen un papel fundamental para redirigir todas las finanzas a un enfoque de sostenibilidad. Esto hará posible generar un mercado donde predomine y se prioricen los criterios ASG frente a cualquier decisión de inversión, lo cual permite también asumir los desafíos climáticos que el planeta enfrenta para su futuro.  

Por Renzo Rojas
rrojas@stakeholders.com.pe

El sistema financiero puede contribuir a la transformación de otros sectores en favor de una agenda sostenible desde el financiamiento con criterios ASG. Así se señaló durante la conferencia “Estrategias para mejorar la gestión ASG y Estrategia de Divulgación Ambiental TCFD dirigidas a las entidades financieras”, organizada por el Ministerio del Ambiente junto con otras instituciones. 

José Luis Velásquez, socio líder de Sostenibilidad y Cambio Climático de Price Waterhouse Coopers (PwC), explicó que cada día se viene tomando más en relevancia las consideraciones ASG por parte de las organizaciones financieras. Algunos estudios demuestran lo anterior, entre ellos mencionó el Risk Resilience Report de la consultora Marsh McLennan, en el que se revela que el 80 % de los encuestados del sector de servicios financieros clasificaron al cambio climático como un problema importante o el más importante para sus operaciones. 

“El sistema financiero por naturaleza es uno transformador. Personalmente lo denomino multiplicador, ya que es un sistema canalizador. Son estas entidades las que canalizan fondos y al hacerlo tienen un impacto que cruza diversas industrias”, indicó. 

Es inherente a un enfoque sostenible su aplicación transversal a varios aspectos, tal como lo demuestran los 17 ODS. Por ello, los temas climáticos no avanzan independientemente de los sociales y de gobernanza, dado que existe una interrelación significativa. Sucede de igual modo en el sector financiero: cambios que se puedan generar desde este en una industria agrícola, sin lugar a duda influye en el campo social o en la biodiversidad del entorno. Ahí está su potencial. 

“El sistema financiero es uno claramente multiplicador y es por eso que al tener una cartera que puede cruzar muchísimas industrias, incluye las microfinancieras, obviamente van a originar un cambio mucho más acelerado que simplemente ir ‘atacando’ industria por industria. Es por eso la importancia de los criterios ASG en el sector financiero”, agregó Velásquez. 

Desafíos en el sector 

Hoy día existen retos que las instituciones financieras deben asumir para dar lugar a un espacio fructífero en pro de las finanzas sostenibles. José Luis Velásquez dijo que en la actualidad hay mucha presión desde el lado de la comunicación, en relación de reportar hacia las partes interesadas sobre las actividades que están haciendo las compañías en el sector. 

“Lo que pasa es que las compañías están pensando primero en comunicar antes de pensar en cuál es la orientación desde la estrategia respecto a los temas de sostenibilidad y cómo se está transformando culturalmente a los individuos dentro de una organización”, manifestó. 

En ese sentido, es indispensable, prosiguió, trabajar en la construcción del know-how general en los temas de sostenibilidad de las organizaciones, involucrando a todos los colaboradores independientemente de su jerarquía. Asimismo, recalcó que es esencial que también las compañías logren tener al alcance toda la información necesaria para poder evaluar los riesgos de sostenibilidad de manera integral, de modo que es vital poder medir antes de actuar frente a un escenario.

Muchas compañías saben que generan un impacto, pero no lo han medido. Es más, no saben cómo medirlo. De hecho, en temas de medición de huella de carbono en muchas entidades sigue siendo todavía bajo

“Muchas compañías saben que generan un impacto, pero no lo han medido. Es más, no saben cómo medirlo. De hecho, en temas de medición de huella de carbono en muchas entidades sigue siendo todavía bajo. Si no tienes información sobre dichos riesgos, difícilmente puedes gestionar estos”, detalló. 

Otro reto es en tanto a regulaciones complejas y extensas, donde la existencia de una gran diversidad de informaciones que desean saber los inversionistas y fondos de inversión puede llegar a causar confusión, en tanto a lo que las compañías no saben en qué aspectos enfocarse para contar con buenos portafolios. 

Por otro lado, señaló que desde PwC encontraron que las principales preocupaciones que las compañías financieras tienen en relación con sus activos (inversiones y colocaciones) son emisiones, residuos, contaminación, escasez de agua y recursos, deforestación y protección de la tierra; en lo que concierne a los aspectos ambientales. 

Por el lado de lo social, resaltan relaciones comunitarias, aceptación social, condiciones de trabajo justas, diversidad e inclusión, entre otros. Y, desde la gobernanza, destaca las preocupaciones por puntos en relación con el comportamiento ético, anticorrupción, transparencia tributaria, denuncia de irregularidades y divulgación de riesgos y oportunidades. Todo ello determina y dispone a las entidades financieras a ‘ver’ dónde desplegarán sus operaciones. 

“Uno de los aspectos que tiene mucha tendencia, y lo va a seguir teniendo en los siguientes años, tiene relación con la transparencia tributaria. Esta preocupación de las entidades financieras, probablemente, va hacia la minería, sectores donde se cuestiona el nivel de aportación o contribución tributaria para el país”, añadió Velásquez. 

Entorno ASG 

Son varios los instrumentos que en la región promueven las finanzas sostenibles. El vocero de PwC indicó que, así como en Perú existe el Protocolo Verde, en otros países rigen mecanismos similares. De esta manera, en Colombia yace el Protocolo Verde Ampliado; en Bolivia figura la Mesa de Finanzas Sostenibles; en Argentina está el Protocolo de Finanzas Sostenibles; y más mecanismos que demuestran el protagonismo que cobra el tema. 

“Claramente está más presente y toma mucha más importancia. Hay mucho más ‘ruido’ en cuanto a finanzas sostenibles, que no solo compete al tema del sistema financiero, sino que va más allá. (…) Esto es evidentemente un impulso, es una manera de estimular continuamente el mercado, a través de estos instrumentos financieros verdes”, argumentó.

Por otra parte, se refirió al contexto que rodea a las compañías financieras para incorporar los criterios ASG, lugar en el que destaca la presencia de actores como la prensa, el consumidor y también el Gobierno. Todo esto genera una presión hacia la entidad, con el fin de que comience a preocuparse en dónde está enfocando sus canales de distribución, segmentación de clientes, pricing, financiamientos especiales y más. 

De igual manera, añadió, lo lleva a fijarse en sus productos de cuenta y depósito, créditos, productos de inversión, operaciones, tecnología, recursos humanos, etc. Mientras que desde el lado del control y reporte subraya la elaboración de reportes no financieros, KPI model, incentivos, modelos de riesgos, manejo de riesgos, impuesto y más. 

En esa línea, una vez más hace el llamado a priorizar una visión clara de lo que se quiere lograr en sostenibilidad: “Empecemos a pensar desde la estrategia, si todos tienen claro hacia dónde se quiere ir respecto a los temas de sostenibilidad. Si la estrategia está clara, el directorio, los accionistas tienen un conocimiento claro, eso va a generar una transformación implícita dentro de la organización. Y esa es la parte más importante”. 

Clima consistente y confiable 

Durante el evento, también se presentó Doris Arévalo, consultora de Financiamiento Climático del Banco Interamericano de Desarrollo, quien abordó la serie de recomendaciones que brinda el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) para que la divulgación financiera relacionada con el clima sea consistente, confiable, comparable y claro, con el fin de que los tomadores de decisiones de asignación de capital puedan considerar las variables climáticas. 

Ante este panorama, sugirió siempre evocar los riesgos físicos, de transición y de responsabilidad que representa para las organizaciones el cambio climático. Para el primer caso, mencionó que estos tipos de riesgos impacta en la continuidad operacional o en el valor de los activos de empresa, influyendo en ello los fenómenos como las sequías, inundaciones, aumento de temperatura, etc. 

En los de transición, subrayó que es preciso reconocer los potenciales costos económicos y financieros derivados de la transición hacia una economía global carbono neutral, aspectos asociados con los cambios en la política climática, la tecnología, entre otros. 

“Eso va a dejar actividades económicas que van a tener que reinventarse, sectores que seguramente van a ser ganadores y otros que van a ser perdedores si es que no logran reinventarse y acomodarse en un mundo que va en un camino de bajas emisiones”, enfatizó Arévalo. 

De igual modo, mencionó que no hay duda de la relevancia que toma el tema del cambio climático más allá de las inversiones. Y es que, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, en el 2015, de los cinco principales riesgos del mundo, solo uno tenía que ver con el clima. Para el 2016, este número subió a tres, hasta que en promedio para los últimos dos años casi todos los principales riesgos globales están relacionados al cambio climático. 

“Es un mensaje que debería generar muchísima inquietud para los sistemas financieros en todos los niveles de desarrollo de los países”, aseguró. 

Por ello, lineamientos brindados como el del Task Force on Climate-related Financial Disclosures permiten a las compañías financieras contar con una fuente adecuada de aspectos en los que deben trabajar en divulgación. 

Doris Arévalo dijo que las recomendaciones en cuestión tienen que ver con cómo divulgar asuntos materiales asociados al cambio climático, por lo que el objetivo es básicamente aumentar todas las medidas que vienen adoptando no solo las empresas del sector financiero, sino también de otras, adicionalmente de los gobiernos y las empresas públicas, como respuesta a todos los riesgos financieros que vienen asociados al cambio climático. 

En la actualidad, hay cerca de 800 empresas de una amplia gama de sectores que se han comprometido a considerar estas recomendaciones, mientras que 340 inversores, con casi 34 billones de dólares en activos, y 36 bancos centrales y supervisores están fomentando su uso. 

Las recomendaciones del TCFD se dan en aspectos como gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, y métricas y objetivos, cada una de ellas a la vez con otras más específicas. En el primer caso, a nivel de gobierno corporativo, se recomienda a las compañías financieras el describir la gobernanza existente sobre oportunidades y riesgos derivados del cambio climático. 

En gestión de riesgo, la sugerencia va por el lado de informar sobre cómo identifica, evalúa y gestiona la organización los riesgos relacionados al cambio climático. En estrategia, se recomienda hacer públicos los impactos reales y potenciales de los riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático en las áreas de negocio, la estrategia y la planificación financiera de la organización cuando dicha información es relevante. 

Finalmente, en cuanto a indicadores y objetivos, se sugiere informar sobre los indicadores y objetivos utilizados para evaluar y gestionar los riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático. Todo lo anterior pondrá en un buen estatus a las compañías financieras ante un mercado que cada vez más se preocupa y ocupa por considerar variables ambientales, sociales y de gobernanza en sus operaciones financieras.

El objetivo es básicamente aumentar todas las medidas que vienen adoptando no solo las empresas del sector financiero, adicionalmente de los gobiernos y las empresas públicas, como respuesta a todos los riesgos financieros que vienen asociados al cambio climático.







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